¿Qué hacer con los legisladores?

Afortunadamente en nuestro país no existe el crimen violento, y como no hay ninguna necesidad de reformas en materia económica, es bueno ver que nuestros legisladores trabajan muy duro en temas realmente importantes. Como discutir sobre ese ritual tan práctico y útil que es el Grito de Independencia.

O como esta nueva propuesta de los diputados del PRD y el PRI:

10:59 |Piden diputados establecer a la cultura como un derecho constitucional

Los integrantes de la Comisión de Cultura presentan iniciativas de reforma a la ley.

México, D.F.- La Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados presentó una serie de iniciativas de reforma a ley para que se establezca a la cultura como un derecho constitucional, dieron a conocer hoy legisladores integrantes de la misma.

En rueda de prensa, diputados de los partidos de la Revolución Democrática y Revolucionario Institucional precisaron que una de las iniciativas establece la inclusión del acceso a la cultura como un derecho constitucional en el Artículo Cuarto de la Carta Magna.

También, añadieron, se presentó una propuesta para considerar como una obligación del Estado la impartición de la educación artística, y está próxima a proponerse una reforma al artículo 73 de la Constitución, para que se otorguen facultades a la Cámara de Diputados para legislar en materia de cultura.

Al dar lectura a un comunicado de prensa indicaron que dentro de las acciones que ha emprendido la comisión de cultura está impulsar la armonización, concordancia y congruencia de las normas legislativas vigentes en esa materia.

Los diputados José Alfonso Suárez del Real y Beatriz Pagés consideraron que hay enormes contradicciones que obstaculizan las acciones que el Ejecutivo tiene que llevar a cabo en cualquiera de los tres órdenes de gobierno.

Recordaron que en fecha reciente la Comisión se reunió con el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes Sergio Vela, y entre otras cosas la manifestaron su disposición para trabajar de manera conjunta en dos rubros.

Estos son: la formulación de una política de Estado en materia de cultura, “sin la cual no podrá construirse la ley de cultura que necesita México”, anotaron.

“Necesitamos primero saber cuál es el rumbo, qué es lo que necesita México en materia cultural para que a partir de esta directriz, el Poder Legislativo comience a legislar, a construir esta ley, que tal vez tendría que derivar quizá en una instancia tan importante como una secretaría de cultura”, anotaron.

O por lo menos en una armonización de las distintas leyes que existen para que no entren en contradicciones, como actualmente sucede, abundaron.

Refirieron que en esa reunión, en la que también estuvieron los directores de los institutos nacionales de Antropología e Historia, Alfonso de Maria y Campos, y de Bellas Artes y Literatura, María Teresa Franco, se habló del proyecto de presupuesto para 2008.

Comentaron que en la reunión se comentó que se contempla un presupuesto similar al de 2007, con la indexación correspondiente adicionando un monto por tres mil millones de pesos.

Cifra que corresponde a proyectos prioritarios de las 32 entidades federativas y proyectos prioritarios en regiones y municipios, y el compromiso de que se asignará un presupuesto especial para las festividades del Bicentenario del inicio de la Independencia y del Centenario del inicio de la Revolución Mexicana.

Señalaron asimismo que la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados ha hecho una evaluación de lo que en el rubro se encuentra en el Primer Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón.

Indicaron que de acuerdo con su lectura hay limitaciones en el rubro, “se muestra la ausencia de un proyecto cultural, así como las consecuencias de no contar con un Programa Nacional de Cultura acorde con los retos que enfrenta nuestro país”.

Apuntaron que lo que esperan es contar con un proyecto democrático incluyente, federal, comunitario y global, respetuoso de la libertad de los creadores y de los públicos y plenamente comprometido en el resguardo del patrimonio nacional.

Notimex


En primer lugar, ¿cuál es la utilidad de que la cultura sea declarada derecho constitucional? Si el estado es completamente incapaz de proteger otros derechos más importantes (como a la seguridad y a la propiedad), ¿qué les hace pensar que con el “derecho a la cultura” las cosas serán distintas? Y lo mismo sucede con eso de que el estado debe estar obligado a impartir educación artística. Si el sistema educativo no puede ni siquiera proporcionar una educación básica apenas aceptable, ¿por qué abrumarlo más con la carga de impartir educación artística?

Pero sería tonto pensar que los h. diputados son tan ingenuos. En realidad esta iniciativa tiene un fin bastante práctico (para ellos): poder decir ¡Miren todos! ¡Nos preocupa la cultura! ¡Voten por nosotros!

Este asunto tiene dos implicaciones importantes: cuando algo se pone en manos del estado, cualquier tipo de consideración económica, práctica, o de simple sentido común, es descartada en favor de los criterios políticos. Si cotidianamente nos enfrentamos a las consecuencias de que la educación, la salud y la economía sean manejadas en base a criterios polìticos, ¿por qué insistimos en creer que podemos seguir confiándole más responsabilidades al gobierno?

Las grandes obras artísticas fueron creadas por individuos, no por colectividades -y mucho menos por gobiernos-. Históricamente, cuando el gobierno se asumió como rector de la actividad artística, los creadores independientes fueron suprimidos artística, y los creadores que siguieron las consignas del gobierno terminaron convertidos en simples fabricantes de propaganda. El arte y la cultura son fenómenos que surgen entre la gente, y no son sujeto de regulación gubernamental.

La segunda implicación es aun más seria: habiendo una necesidad crítica de reformas para evitar que este pais se vaya al demonio, ¿por qué pierden su tiempo -y nuestro dinero- discutiendo asuntos francamente estúpidos como el de una ley cultural? Uno de los principales problemas de nuestro sistema político es la casi nula capacidad que tenemos los ciudadanos para pedir cuentas a nuestros legisladores.

Los legisladores no representan a los ciudadanos. Representan a sus partidos, y siguen la agenda de estos. Y desafortunadamente, tienen toda la libertad de no hacer absolutamente nada útil sin que nadie pueda decirles nada, y dedicarse a vivir en su mundo de símbolos y criterios políticos. Un organismo independiente, formado de ciudadanos y encargado de supervisar el trabajo legislativo (y autorizar sus aumentos de sueldo) tal vez serviría. Pero su creación dependería, desde luego, del poder legislativo, además de que sería un jugoso botín para los políticos corruptores.

La solución ideal es, desde luego, quitarle al gobierno toda responsabilidad que no tenga que ver con la protección de los derechos de los ciudadanos. Y reducir dramáticamente el número de legisladores, asi como sus privilegios. Pocos legisladores y que se dediquen a lo único que deberían.

Pero una solución de ese tipo también tendría que ser aprobada por los legisladores.

Sólo queda preguntarse, como escribió Luis González de Alba en su columna de hoy, ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para botarlos de una patada en el culo?

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