Sobre lo del Tachiblog contra Maussán y Cia.

Si alguien más está igual de despistado que yo hasta hace unas horas, le aviso que se ha armado un verdadero desmadre alrededor de un video de platillos voladores, de cierto autoproclamado periodista de blancas barbas y gigantesco ego, y de un pobre sujeto de esos que buscan sus quince minutos de fama siendo explotados por el periodista de marras. El periodista es, desde luego, Jaimito Maussán, y el pobre sujeto se trata de un tal Mauricio Ruiz.

En muy pocas palabras, el señor Ruiz publicó a través de Youtube un video de un supuesto platillo volador. La ufóloga Ana Luisa Cid (no estoy familiarizado con su trabajo) afirmó que este video es falso. Jesús Antonio González, del Tachiblog, hizo lo propio. Y como consecuencia, el señor Ruiz, exhibiendo una alarmante falta de cordura y un feo caso de paranoia, comenzó a atacarlos y a acusarlos de cosas completamente ridículas.

(Mientras leo esto veo un video posteado por uno de los muchos alias de Mauricio Ruiz, acusando a Jesús Antonio González de ser un brujo satánico, y utilizando una foto que ni siquiera es de él. Dicho video, desde luego, ya fue etiquetado como abuso por parte de un servidor).

Lo que me jode de todo esto es que Maussán y su lacayo Rodolfo Garrido -quien como ya he escrito en este blog, tiene de científico lo que yo tengo de bailarín de jazz-, quieran arrastrar el nombre de la UNAM afirmando que el Instituto de Geofísica afirmó que el video era legítimo. Esto, desde luego, fue desmentido por la doctora Blanca Mendoza en respuesta a un email de Martín Fragoso.

Pero mejor vean una completa -y contundente- recapitulación de todo el asunto en el Tachiblog. Y ya que están en eso, dénse una vuelta por el blog de Lonjho y por el de Martín Fragoso.

Oh, y si les gustan las historias de gurús probablemente pagados con dinero de impuestos, dénse una vueltecita por acá mañana tempranito.

Venezuela cerca de convertirse en un estado policial

Uno de los inventos más mezquinos que nos dejaron los regímenes totalitarios del siglo pasado es la utilización de los ciudadanos con fines de espionaje doméstico. O dicho en otras palabras, utilizar la coerción en contra de los ciudadanos para obligarlos a espiar y delatar a sus vecinos o incluso a sus propias familias. Lo hicieron los nazis, lo hicieron los comunistas, y lo hizo Zombie-Castro a través de la Unión de Pioneros de Cuba (algo asi como las juventudes hitlerianas versión tropical).

Esta táctica es horrorosamente eficiente, pero al final el precio lo pagan los ciudadanos, quienes terminan sumidos en un insoportable ambiente de paranoia y desconfianza, a fin de proveer al gobierno de disidentes para poner como ejemplo, y de los siempre necesarios chivos expiatorios.

Pues bien, ahora Hugo Chávez da un paso más para convertir a Venezuela en un estado policial, al imponer una ley que castiga a los ciudadanos con cuatro años de prisión si se niegan a cooperar con los organismos de inteligencia del gobierno.

Me pregunto si este tipo de noticias llegan al país de fantasía donde viven la princesita Poniatowska y demás intelectuales progres de esos que se han sacado la foto con Chávez