¿Sabe usted de dónde salió su médico alternativo?

En mi muy subjetiva experiencia, siempre he creido que para ser un charlatán exitoso se necesita un completo desprecio por los derechos de las otras personas, además de complejo de superioridad de no despreciable tamaño.

Por tanto no me sorprende demasiado la noticia que acabo de leer. En lo absoluto.

Hace algún tiempo, en las afueras de Belgrado, Serbia (nación también conocida como lo que queda de Yugoslavia), una clínica abrió sus puertas. Su dueño, un anciano de barbas largas y blancas como la nieve, el Dr. Dragan David Dabić, era, de acuerdo a todos los testimonios, un ancianito bonachón, simpático e incapaz de matar una mosca.

El doctor Dabić, cabe mencionar, no era un doctor común y corriente. Era un exitoso sanador bioenergético, experto en energía cuántica humana, psicólogo y una autoridad en nutrición macrobiótica. Los detalles están en su sitio, aunque van a necesitar saber leer Serbio para entenderlo.

Sin embargo, el doctor Dabić tiene también otros antecedentes menos dignos de presunción: cinco cargos por genocidio y crímentes contra la humanidad, y tres por crímenes de guerra, además de violaciones a la Convención de Ginebra.

Por que la del Doctor Dragan David Dabić era realidad era una identidad falsa, asumida por Radovan Karadžić, nacionalista y lider paramilitar serbio responsable de la Masacre de Srbrenica, además de otros actos de genocidio, y famoso por haber eludido la captura por trece años.

Eso, hasta el dia de antier, en que fue finalmente capturado, para sorpresa de sus pacientes y de su casero, quienes no tenían la más remota sospecha.

¿La moraleja? Quizás que siempre es importante investigar sobre los antecedentes del curandero alternativo por el que nos dejamos embaucar. Es muy poco probable que los chantas practicantes de la medicina alternativa sean todos unos criminales de guerra, pero los que no cursaron sino hasta tercer semestre de medicina, suelen resultar ex-vendedores de coches, licenciados en ciencias políticas o vayan ustedes a saber qué otra cosa menos apropiada.

Vaya, yo sé de un especialista en diagnóstico bioenergético que en realidad es pasante de Turismo.

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Y Todo por una Galletita

Hace pocos días, el 29 de junio, Webster Cook, estudiante de la Universidad de Florida Central, tomo a Jesucristo como rehén.

Bueno, al menos de esa forma lo tomaron los escandalizados católicos de todo el mundo. En realidad lo que hizo Cook fue simplemente conservar una hostia consagrada en su boca para mostrársela a un amigo curioso sobre los rituales católicos. Posteriormente la conservó en una bolsa de plástico, y dias después la devolvió.

A pesar de ello, ha recibido amenazas de muerte de los piadosos adeptos a la Iglesia Católica, además de condenas que rayan en lo cómico, como la de Susan Fani, vocera de la diócesis en donde ocurrió el incidente:

No sabemos al cien por ciento cual fue la motivación del señor Cook… De cualquier forma, si algo pudiese calificar como un crimen de odio, nos parece que podría ser esto.

Por su parte, el párroco, Miguel González, lo comparó con el secuestro de una persona:

Es doloroso. Imaginen si ellos secuestraran a alguien y ustedes suplicaran por que esa persona amada fuera devuelta a su familia.


Lo cual parece indicar que al menos este par de católicos viven debajo de una roca en donde no reciben noticias de los verdaderos secuestros y crímenes de odio que ocurren en el mundo real.

Pero la reacción más cómica (aunque un poco preocupante), es la del líder de la Liga Católica, Bill Donahue, quien primero exigió la expulsión de Cook de la universidad, y posteriormente convocó a sus seguidores a exigir la destitución de su puesto en la Universidad de Minnesota de PZ Myers, autor de Pharyngula.

Pero,¿qué tiene que ver PZ Myers con todo esto? Pues bien, en Pharyngula, PZ Myers, en su tono desenfadado de siempre, se ofreció como voluntario para mantener como rehén más hostias. Nada más.

Y esa es la razón por la que Donahue y seguidores le han enviado amenazas de muerte, además de la ya mencionada exigencia a sus superiores para hacer que pierda su empleo. Guardadas las proporciones, es algo muy parecido a lo de las caricaturas danesas de Mahoma. La frase de Donahue queda para la posteridad:

Es difícil pensar en algo más vil que profanar intencionalmente el cuerpo de Cristo.

Y ése es el meollo del asunto: todo lo que dijo Jebús acerca de poner la otra mejilla y tener misericordia, no aplica cuando la ofensa afecta (es un decir: las ofensas sólo ofenden, no afectan) a nada más y nada menos que a su propio cuerpo.

Porque para aquellos despistados que no lo sepan, la hostia, al ser consagrada, se convierte -literalmente- en un pedacito del cuerpo de Jebús. O eso dice la doctrina católica.

Por lo cual me pregunto: ¿Qué es más profano: conservar el pedacito del cuerpo del mesías en una bolsita de plástico, o masticarlo, revolverlo con ácidos gástricos y con lo que te hayas desayunado, y deshecharlo por el culo varias horas después?

¿Creencias Inofensivas?

Cuando se habla de la muy extendida creencia en la brujería, y de cómo para muchos es una creencia inofensiva que no le hace daño a nadie, no puedo evitar pensar en las personas que son despojadas de su dinero por vivales que afirman tener poderes mágicos.

Pero eso no es lo peor que puede suceder como consecuencia de esa irracional creencia. De vez en cuando nos llegan noticias de que en otros lugares -supuestamente menos civilizados-, la creencia en brujería y prácticas similares ha llevado a crímenes terribles. La histeria por los ladrones de penes en los países del oeste del África subsahariana, o la muerte de albinos por las supuestas propiedades mágicas de las partes de sus cuerpos en Tanzania pueden escandalizarnos, pero aún asi las percibimos lejanas.

Incluso cuando los reportes vienen de países con un nivel educativo mayor, como la India, un país en donde un impresionante desarrollo tecnológico convive con letales y ancestrales supersticiones, o Sudáfrica, en donde es común que médicos brujos afirmen que el sexo con niños sirve para inmunizar en contra del VIH, nos parecen como algo ajeno, como si ese tipo de cosas no pudieran suceder aquí.

Pero la verdad es que asumir eso es estar tremendamente equivocados: En el estado de Hidalgo (a pocos kilómetros de la Ciudad de México), un par de gemelas asesinaron, descuartizaron y quemaron a una mujer de dieciséis años y a su bebé de tres meses, ya que un sujeto, que desempeña una curiosa combinación de ocupaciones: policía y curandero, las convenció -ayudándose del antiguo arte de la cartomancia- de que la víctima les estaba haciendo brujería para dañarlas.

Y no, no es la primera vez que esto sucede en nuestro país. De hecho, en algunas regiones, bien podría ser relativamente común.

¿Aún cree que la brujería es una práctica que no le hace daño a nadie?

UPDATE: Justo antes de publicar este post, me entero de que el gobierno municipal de Ixmiquilpan (curiosamente también en el estado de Hidalgo), ha tomado acciones en contra de los brujos y demás charlatanes. Esperemos que esas acciones se repitan en todo el país.

La brujería no es una cuestión de creencias, es simplemente un delito que tiene nombre: fraude.