Ver con los dedos: abuso infantil disfrazado de esoterismo

Hace un par de semanas, por alguna razón que aún no logro explicarme, me encontré viendo lo que en muy precisos términos podría denominar televisión vespertina para señoras clasemedieras. Programas de chismes para señoras ociosas, pues. O más específicamente, La Sobremesa, por Cadena 3, con la señora que salía hace mucho años en Ventaneando y un pelón que me parece es hijo de Héctor Suarez (los lectores entenderán mi ignorancia acerca del mundo de la farándula).

Es del dominio público que en este tipo de programas suelen desfilar magufos de las más distintas filiaciones: necios naturópatas, pretenciosos postmodernos, curas cascarrabias, y uno que otro astrólogo amenazante. Uno de estos especímenes se llama Daniel Muñoz. Quizás lo conozcan como el sujeto de bigote, anteojos  y un sombrero que jamás se quita, ni aún dentro de un estudio de televisión (era uno de los regulares de esa joya de la televisión matutina, La Mesa de Adame). Otra seña característica es que, a diferencia de otros magufos que se especializan en una o dos temas, el señor Muñoz le entra a todos los temas: brujería, extraterrestres, posesiones diabólicas, niños índigo, etc. Y por si aún no lo han ubicado, también se distingue por ser el sujeto que defrauda a padres incautos, impartiendo a sus hijos lecciones de cómo leer con los dedos.

Y no estoy hablando de lectura Braille.

La dermovisión -o el arte de leer con el tacto- no es una invención nueva. Mauricio José Schwartz cuenta como, allá por el año de 1989, Jaime Maussán ya le daba espacio en los medios a los promotores de esta tomadura de pelo. La rutina en ese entonces solía ser la misma: el presentador de televisión presentaba al maestro, que daba una breve pero estridente explicación de la hazaña que el niño estaba a punto de realizar. Se sentaba el niño frente a una mesa y se le colocaba una venda en los ojos. Finalmente se le ponia enfrente algún material impreso, que el niño procedia a leer con sus dedos con asombrosa precisión, maravillando al presentador, al público y a los televidentes.

Y digo que la rutina solía ser esa por que muy pronto se descubrió el truco: nuestros ojos tienen un decente rango de movimientos, y pueden con facilidad ver hacia abajo: en la dirección del campo visual que no está cubierta por la venda. La crónica de Schwartz deja bastante claro el método.

Pero volvamos a la demostración de el señor Muñoz, quien, al tanto de la causa del descrédito de sus predecesores, declara orgullosamente que los niños a los que ha enseñado a leer con los dedos lo hacen con vendas que han pegadas con cinta adhesiva a sus mejillas (aunque en esta ocasión no lo hace de esa forma). Presenta a una adolescente de unos catorce años quien se coloca -ella misma- una venda de color blanco sobre los ojos. El señor Muñoz, junto con los dos impresentables presentadores, va colocando una serie de publicaciones (incluyendo la revista Año Cero, que por alguna razón promociona el señor Suárez), y la jovencita comienza a… bueno, no a leer precisamente, sino a describir formas y colores de forma muy general (y con algunos errores). Una demostración bastante patética en realidad, aunque eso no les restó nada de entusiasmo a los señores de la televisión.

Basta youtubeear la palabra dermovisión para ver otras demostraciones similares. Se puede notar que los ojos de estos niños siempre son vendados con tejidos blancos o de algún color claro. Tener los ojos vendados con un tejido de este tipo y situarse en un lugar con mucha iluminación (por ejemplo, un estudio de televisión)  en realidad no limita demasiado la capacidad para percibir formas y colores con relativa precisión. Es algo bastante obvio, pero vale la pena mencionarlo.

Ahora bien, el de la dermovisión no era el tema principal esa tarde. En realidad, Daniel Muñoz se encontraba en esa emisión de Cadena Tres para hablar del importante tópico de los niños índigo. Lo de la lectura a través de la piel sólo era para demostrar los supuestos poderes de estos niños. Porque el señor Muñoz se ha tomado muy en serio la tarea de ayudar a estos niños a desarrollar su enorme potencial. Tanto, que se dedica a organizar talleres en el que, de acuerdo a sus propias palabras, uno puede aprender a comunicarse telepáticamente, ver su aura y desde luego ver a través de la piel.

Un servidor no es precisamente un angelito. Confieso que en mi vida he hecho algunas cosas un poquitín deshonestas (como enviar emails bajo nombres falsos para solicitar informes de talleres de superpoderes). Pero incluso alguien de moral laxa como yo no puede evitar sentirse algo asqueado al ver cómo un sujeto le cobra dinero a padres para enseñarle a sus hijos a mentir utilizando trucos de magia de tercera.

El tema de los niños índigo está estrechamente ligado al de los niños con desordenes de déficit de atención o condiciones similares. Es decir, niños que quizás tengan problemas. Enviar a un niño así a tomar clases con alguien como Daniel Muñoz raya en el abuso infantil.

El periodista e investigador Daniel Muñoz continua impartiendo sus talleres en distintas ciudades del país, e incluso en Estados Unidos, cobrando mil pesos por persona (que equivalen a unos cincuenta y ocho euros, o setenta y siete dólares). En las fotografias de los talleres anteriores los participantes parecen en su mayoría adultos, pero es evidente la participación de algunos niños y adolescentes.

Y lo peor es que los medios -en este caso Cadena Tres, un canal que supuestamente pretende diferenciarse de la competidores- continuan dando espacios a especímenes como él.

3 comentarios en “Ver con los dedos: abuso infantil disfrazado de esoterismo

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  2. Estimado Roland: Si los imbéciles volaran, nunca podríamos ver la luz del sol; tan numerosos como langostas y miles de veces más grandes, la sombra sería gigantesca y perenne.
    Por eso sicópatas como el que describes en la TV,pululan, y envejecen, y cuando mueren, sale otro a reemplazarlo.
    Por Colombia hizo su aparición el año pasado, SIXTO PAZ INSUASTY, peruano, que lleva 30 años viviendo de sus alucinantes cuentos de investigaciones y contactos con extraterrestres. Hasta viaja en sus naves espaciales.
    Y lo contratan para dar conferencias por todo el país.
    La última que le escuché, en un prestigioso colegio de monjas, por cierto, decía que el volcán Galeras, era una central energética de naves de otros mundos y que en su base, se encontraban todos los habitantes de la región que habían sido abducidos, conviviendo con los ET, que se reproducen con nosotros y permanecen incógnitos. Hombres de negro versión latinizada!

  3. Ahhh!! Yo llegué a ver esos shows de niños “leyendo” con los dedos con Jaime Maussán. También hablaban mucho de ovnis (sobre todo, de su más grande paja mental: Billy Meier -o Mayer,no recuerdo cómo se escribe -).Me parece que en el mismo show de la dermovisión se presumía que también los chicos “hipnotizaban” animales (conejos) y, según, les “inducían” al sueño .

    Saludox.

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