Noticias: seguimos sin ser el centro del Universo

Y ni siquiera de la Tierra. Pero antes, un poco de historia muy antigua.

Hace unos setenta y tantos mil  años, en lo que hoy es el lago Toba, en Indonesia, un volcán entró en erupción. Pero no fue una erupción cualquiera: se calcula que la erupción del Toba fue cien veces más poderosa que la del Tambora en 1815, que es la más fuerte registrada en tiempos históricos y que mató a más de setenta mil personas.

Pero la explosión no fue el problema: se estima que el Toba arrojó a la atmósfera alrededor de tres mil kilómetros cúbicos de lava, roca y, sobre todo, cenizas. Las cenizas se dispersaron en la atmósfera y bloquearon la luz del sol por casi una década. Sin luz del sol las plantas mueren, y los animales que se alimentan de ellas se quedan sin merendar, iniciando un efecto dominó que afecta a toda la cadena alimenticia.

Y eso incluyó a nuestros antepasados: se estima que por ese entonces la población de seres humanos disminuyó a tan sólo unos pocos miles. En pocas palabras: una erupción volcánica empujó a nuestra especie al borde de la extinción.

Setenta y tantos mil años después somos testigos de un fuerte terremoto en Haití. Y algunas semanas después, un terremoto más intenso golpea el sur de Chile. Y la historia se repite en Turquía y en Japón y en el momento en que escribo esto, en Cuba. Y no incluyo en la lista al ocurrido ayer aquí en México porque 4.9 grados no impresionan a nadie.

Y no falta que digamos alarmados que nunca antes habían ocurrido tantos terremotos, ignorando que hace tan sólo doscientos años no había internet ni satélites -ni siquiera telégrafos- y de un terremoto en el extremo sur del continente no nos habríamos enterado en meses. Y aún eso es dudoso: en ese entonces áreas muy grandes del globo estaban deshabitadas y catástrofes tan grandes podían ocurrir sin que nadie se diera cuenta.

Hace tan sólo ciento dos años un evento como el de Tunguska, que en un área poblada hubiese causado cientos de miles de víctimas, pasó relativamente desapercibido a razón de haber ocurrido a la mitad de Siberia.

Pero eso no es todo: después de asumir que nunca antes en la historia habían ocurrido tantas catástrofes naturales (los dinosaurios respetuosamente se abstienen de dar su opinión), pasamos a la verdadera estulticia: buscar culpables (¡¡son los norteamericanos usando sus armas con algún malvado propósito!!) o proyectar nuestras propias ideas imaginándonos que la naturaleza nos está diciendo que dejemos de comer hamburguesas y que elevemos nuestra conciencia -lo que sea que eso signifique.

Nuestros antepasados la pasaron muy mal cuando hizo erupción el Toba y por lo que sabemos no usaban bolsas de plástico cuando iban al supermercado. Y las catástrofes continuaron ocurriendo por milenios hasta el día de hoy. ¿Será que somos de lento aprendizaje y no entendemos lo que la Tierra nos ha querido decir? ¿O más bien es que nuestro planeta necesita mejorar sus habilidades de comunicación?

No, no es nada de eso. Es cuestión de adquirir un poco de perspectiva.

Vivimos sobre unas gigantescas placas de roca que flotan a la deriva sobre un mar de minerales fundidos. Esas placas se amontonan entre si y chocan unas contra otras con una fuerza espectacular. En ocasiones, la roca fundida sobre la que flotan aflora violentamente hacia la superficie.

Encima de esas placas hay enormes cantidades de gases y agua interactuando en formas poco predecibles y desencadenando cantidades enormes de energía en forma de viento, tormentas y relámpagos.

Todo eso ocurre en un esferoide que gira a una velocidad increíble sobre su propio eje. Y por si fuera poco, también gira velozmente alrededor de una reactor de fusión nuclear millones de veces más grande que ella. Y en el mismo sistema solar hay montones de cosas que pueden (y eventualmente lo harán) hacer colisión con nuestro planeta.

Y un poco más lejos: agujeros negros supermasivos, estrellas que estallan arrojando mortales rayos gama y muchas otras cosas que no conocemos,  que ni siquiera podemos imaginar y que pueden arruinarnos la tarde de maneras espectaculares.

Llevamos tan poco tiempo en este planeta que se nos hace difícil comprender que hay una larga lista de catástrofes que pueden ocurrir -y que tarde o temprano lo harán.

Si todos los años hay terremotos, siempre habrá algún año con un mayor número de estos. Si ahora habemos seis veces más personas en el planeta que hace doscientos años, ahora es más probable que un desastre natural golpeé un lugar densamente poblado. Si ahora tenemos Twitter y canales de noticias por cable, ahora nos vamos a enterar de cualquier catástrofe que ocurra en el mundo en el momento en que suceda.

Estemos o no por aquí, las placas tectónicas seguirán acomodándose y reacomodándose. Los volcanes seguirán haciendo erupción. El planeta seguirá enfriándose y calentándose. Rocas del espacio seguirán estrellándose con nuestro planeta. Eso a ocurrido desde mucho antes de que apareciéramos como especie, seguirá ocurriendo cuando hayamos desaparecido, y terminará hasta que un día el planeta sea destruído -lo más probable, por el propio sol.

Y eso nada tiene que ver con nuestra conciencia, nuestras vibraciones ni nuestro karma. De hecho, creo que es un poquitín (y con ‘un poquitín’ quiero decir ‘demasiado’) arrogante creer que todas las fuerzas de la naturaleza tienen como propósito enviarnos mensajes ambiguos.

Pero si tiene que ver con nuestra capacidad para entender esos fenómenos y usar ese conocimiento para mejorar nuestras probabilidades de sobrevivir a ellos.

Leo el exhorto que un ‘maestro ascendido’ les hace a unos ‘trabajadores de la luz’ (¿electricistas?) a estar preparados y a elevar sus ‘frecuencias’, ya que los terremotos recientes son una señal de que la humanidad está por entrar a un nuevo plano de conciencia, y que eso ocurrirá antes de que termine este mes.

Leo y me causa gracia, por que un bonito chasco se van a llevar el primero de Abril.

4 comentarios en “Noticias: seguimos sin ser el centro del Universo

  1. Hola !
    Muy interesante tú postal, pero al principio hablas de setenta y tantos “millones” de años… serán setenta y tantos mil años no!!!

    Un saludo.

  2. Nunca faltan los catastrofistas. Parece que tienen tanto apuro a terminar con todo que no se dan a la tarea a cosas que en realidad sean importantes.Mucha psicosis y paranoia tiene el ser humano (sin olvidar ese egocentrismo que raya en el patetismo ).

    Recuerdo que en mis años mozos en que vivía en el Df los sismos eran bastante frecuentes, y en los noticieros sólo se daba la nota necesaria de info y hasta ahí quedaba el asunto (todo esto muchos años antes del 85) . Hoy en día no falta que equis sujeto vea en estos fenómenos naturales desde “conspiraciones de países poderosos” hasta “castigos y señales divinos”. Se ha armado toda una carpa donde se pasean extravagantes “mediums”, “gurús” , “iluminados” ,”profetas” , y en el peor de los casos, “investigadores” que tienen asegurado al menos hasta el 2012, su profesión de engañabobos a quién esquilmar.
    Y digo que hasta el 2012 no porque en realidad crea que vaya a suceder su tan cacareado apocalipsis, sino porque pasa a ser en realidad la fecha de caducidad de estos vividores.Al menos de los que viven de este “augurio”, porque de los que anuncian otras chorradas pues….. tendrán bastante cuerda para rato.

    Excelente el artículo. Con o sin humanos el ciclo del planeta sigue su curso.

    Saludox.

  3. @S.Belizón
    Gracias por avisarme de esa pequeña pifia. Quedó corregido.

  4. ¡Oh, Erixu, qué gran año sería el 2012 si fuere el fin de estafadores e ilusos! Pero ni se acabaron con el año 1000, ni con el 2000, ni cuando lo de Nostradamus, o el otro tipo aquél que sacó una fecha calculando a partir de la Biblia, ni con los eclipses… son tantos fines del mundo y cambios de Era que ya es como el cumpleaños de un amigo; de vez en cuando toca uno.

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