Sobre las elecciones, o de como la desinformación puede venir de cualquier lugar

Pasaron las Elecciones, y, como era de esperarse, ganó Enrique Peña Nieto.

Una conveniente aclaración (porque es un detalle que la gente suele olvidar fácilmente): aceptar un hecho no significa que uno esté de acuerdo con este. Así que antes de seguir leyendo, una advertencia: si al lector se le da eso ver las cosas en blanco y negro, quizás sea una buena idea detenerse e ir a buscar fotografías de gatos por ahí.

Creo que es un hecho que Enrique Peña Nieto ganó la elección presidencial. Y aunque no comparto la actitud apocalíptica que muchos han adoptado (no creo que como sociedad estemos tan indefensos como algunos quieren creer -o quieren hacernos creer), considero que su victoria puede traernos consecuencias muy negativas. Creo que es una persona poco preparada, poco inteligente, respaldada por una maquinaria política que por décadas ha fomentado la corrupción y la ineficiencia.   (Aunque, dicho sea de paso, no considero que niguno de  los otros tres candidatos fuera sustancialmente mejores).

Una receta para el desastre, si nos descuidamos y no adoptamos una actitud vigilante y crítica hacia él y hacia su gobierno.

Vigilante, crítica y, sobre todo, racional.

Porque, y es triste decirlo, apenas ha pasado un día y la cantidad de desinformación que ha estado circulando para sustentar la tesis del fraude electoral y la imposición es asombrosa.

Si, desinformación. Una de las críticas que los opositores a Peña Nieto es el apoyo que Televisa y otros medios de comunicación le dan, y la desafortunada tendencia de estos medios a distorsionar y manipular la información. Y es una crítica completamente válida.

Pero el juego de la desinformación no es exclusivo de las grandes televisoras al servicio de la mafia en el poder, o como se llame esta semana el grupo de malosos que tienen la sartén por el mango. Cualquier persona, detrás de una computadora, independientemente de su posición política e incluso teniendo las mejores intenciones, puede ser fuente y canal de desinformación.

Es sencillo: si A desinforma, no quiere decir que B siempre dirá la verdad.

A veces es simplemente cuestión de ignorancia, de no conocer por completo los hechos y de llenar los huecos con interpretaciones sesgadas producto de la ideología de uno. Por ejemplo, están las inconsistencias entre las “sábanas” (las mantas con los resultados de las votaciones de cada casilla que se colocan afuera de la misma para que la gente pueda ver los resultados) y los resultados del PREP. Inconsistencias que ya están siendo tomadas como evidencia de fraude por algunos despistados.

Pero habría que comenzar explicando que es (y que no es) el Programa de Resultados Electorales Preliminares. Y lo primero que hay que saber de él es que sus resultados no son oficiales, simplemente tienen fines informativos. Como explica el sitio que el IFE dedica al programa, el PREP no es un conteo de votos: simplemente captura los datos asentados en el acta emitida por cada casilla -que es producto del conteo realizado en la misma, está firmada por los representantes de los partidos, y de la cual cada partido posee una copia.

Un ejemplo es esta imagen que ha circulado en redes sociales desde ayer:

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Lo que la imagen señala es obvio: el PREP registra el número de votos emitidos por el PRD como ilegible (contabilizado como cero) mientras que la sábana hace evidente que en realidad hay 81. Suponer que se trata de una resta de votos deliberada es un impulso natural, pero probablemente erróneo, que pasa por alto el hecho de que los datos de los que se alimenta el PREP no se obtienen de las sábanas, sino de las actas. En este caso particular, es completamtente posible que aunque en la sábana el número esté legible, en el acta no lo esté.

Afortunadamente, a partir de estas elecciones, el IFE ha implementado la digitalización y publicación de cada acta como parte del PREP. Y en el caso de esta casilla en particular, se hace evidente el porqué en el PREP el número de votos emitidos hacia el PRD aparece como ‘ilegible’. Resulta que, en realidad, es ilegible.

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Hay que recordar algo más: el conteo de los votos, el llenado de actas y la captura de datos en el PREP son realizados a mano, por personas. Y las personas tenemos algunas malas costumbres, como contar mal, escribir ilegiblemente, y cometer errores de captura. Y esa es una de las razones por las que el PREP tiene una finalidad exclusivamente informativa y sus resultados no son oficiales.

Se podría mencionar que la mayoría de las fotografías de sábanas publicadas y comparadas con los resultados del PREP muestran discrepancias en detrimento del PRD. Y también se podría argumentar que ello obedece a que son los partidarios del PRD los únicos con un incentivo para buscar y publicar dichas discrepancias.

¿Cuáles son los resultados oficiales entonces? Los que arrojan los cómputos distritales, que comienza el miércoles, son públicos, y que contemplan recuentos de votos en caso de hallarse inconsistencias.

Uno no pasa siete años leyendo/escribiendo sobre pensamiento crítico sin aprender un hecho fundamental: la mayoría de las veces, los juicios que emitimos tienen más que ver con nuestros deseos, nuestros prejuicios y con la gran capacidad de nuestros cerebros para ver patrones en donde sólo hay ruido. Hacerle caso a la información que refuerza nuestras creencias mientras ignoramos la que las contradice es una reacción perfectamente natural, y un error en el que caemos aún teniendo las mejores intenciones.

Desde luego, hay quienes toman ventaja y desinforman de forma deliberada.

El día de ayer comenzó a circular la versión de que los lerdos adolescentes cheetófagos que han tenido a bien erigirse en la versión nacional de Anonymous habían hackeado los servidores del IFE y obtenido información que comprobaba la existencia del fraude. ¿Su evidencia? Una serie de capturas de pantalla en la que López Obrador aparecía en primer lugar antes de que las cifras fueran  supuesta y misteriosamente modificadas. Aquí una de ellas. (El resto la pueden ver en la delirante entrada que divulga el supuesto hackeo).

Esto no comprueba nada. ¿Por qué?

En primer lugar, si alguien lograra accesar a los servidores del IFE y a la base de datos del PREP, no se encontraría los datos desplegados en una página web. Se encontraría con una fea y poco amistosa interfaz basada en texto.

Y porque además, cualquier persona con un editor de textos y conocimientos muy básicos de HTML puede hacer algo similar. Miren, yo también “hackeé” al PREP:

Pan comido.

En realidad no hay “hackeo”. No hay acceso a los sistemas del IFE, ni se modifican los datos del PREP. En esencia, sólo se crea una copia de la página web, y se modifica -todo en la computadora de uno.

Y el hecho de que los ñoños cheetófagos de @anonopshispano intenten deliberadamente engañar a la gente con este tipo de imposturas deja muy en claro su nula honestidad intelectual. Cualquier afirmación que haga @anonopshispano en cuanto a su misión de combatir la manipulación de los medios debe ser recibida con una saludable carcajada.

Actualización: me informa @MaikEgosum que @anonopshispano ya se deslindó del falso hackeo. Aparentemente, alguien más, aprovechándose del nombre de Anonymous, fue el autor del borregazo.

Y aunque ridícula, su impostura fue difundida por mucha gente. Vuelvo al punto: cuando se trata de temas en los que la ideología y las creencias pesan tanto, bajamos nuestro estándar de evidencia y somos más susceptibles a creer en evidencia que resulta no ser tal.

Mi punto: hay que cuestionar y verificar cada supuesta evidencia de fraude electoral que sea publicada. Antes de emitir juicios -y tomar acciones- hay que esperar a tener más y mejor información. El cómputo distrital es una excelente oportunidad para ello. Y no hay que dejarse llevar por los sesgos: un dato duro es igual de válido tanto si contradice como si sustenta la postura de uno.

En lo personal, ¿creo que hubo fraude?

¿A nivel casilla? No. Lo que hay, y en gran cantidad, son errores (y esta es una de esas situaciones en las que es muy importante evitar confundir el error con la malicia). Y existen los mecanismos para corregirlos. ¿En cuanto al cómputo? Lo mismo. En ese sentido, no creo en el fraude, entendido como la manipulación de los votos ya emitidos. El problema no está ahí.

El problema está afuera de las casillas, en la compra y coacción del voto, prácticas que constituyen el punto flaco de nuestro sistema electoral -y que no le son ajenas al resto de los partidos políticos. Y para las cuales no existe una defensa real.

El ‘detector molecular’ GT-200

Aunque he mencionado el tema de los ‘detectores moleculares’ en Twitter, no lo había mencionado antes en el blog. En su blog, Andrés Tonini ha hecho un excelente trabajo reuniendo y desmenuzando toda la información acerca de estos dispositivos fraudulentos.

Así que me limité a preparar un documento sintetizando la información más importante acerca del GT-200. Puede ser descargado aquí, en formato PDF, con la finalidad de que pueda ser distribuido por otros medios.

¿QUÉ ES?
De acuerdo a su fabricante, el GT-200 es un dispositivo capaz de detectar drogas, armas, explosivos y otras substancias. En realidad no se trata más que de una carcasa de plástico vacía sin ningún componente electrónico e incapaz de detectar cualquier tipo de substancia o material. El gobierno del Reino Unido, sede de la compañía que lo fabrica, ha alertado al de nuestro país al respecto.

¿CÓMO FUNCIONA?
El GT-200 no funciona. Sólo parece funcionar, gracias a un efecto psicológico conocido como efecto ideomotor. Los movimientos de la antena en realidad son movimientos inconscientes por parte de la persona que opera el detector (es el mismo efecto detrás del juego de la ‘tabla ouija’). Basta con un leve movimiento de la muñeca del operador para que la antena se mueva y señale en alguna dirección.

¿Y LAS ARMAS Y DROGAS QUE SE HAN DETECTADO CON EL GT-200?
La Secretaría de la Defensa Nacional ha citado las cantidades de armas y drogas que se han detectado con este dispositivo. Sin embargo, esa información es incompleta:
  • No se mencionan las detecciones que han resultado ser falsas.
  • Tampoco se mencionan las armas y drogas que han pasado sin ser detectadas. Esta cantidad podría ser muy grande.
¿Por qué se han localizado entonces armas y drogas? Por simple suerte: si se hace un gran número de búsquedas en una zona transitada, eventualmente se detectará algo. En otras palabras, el aparente éxito de este dispositivo es simplemente producto del azar.

¿CUÁL ES EL PROBLEMA?
El uso del GT-200 es peligroso e inmoral por tres razones:
  • El costo: las autoridades han gastado millones de pesos en la adquisición de estos dispositivos.
  • Las drogas y armas que pasan sin ser detectadas son eventualmente utilizadas por el crimen organizado.
  • Los allanamientos y detenciones que podrían darse en base a las lecturas del GT-200 pueden  crear condiciones para que se cometan abusos a los derechos humanos. Organizaciones internacionales de derechos humanos han advertido que en Tailandia el GT-200 se ha utilizado para incriminar personas inocentes.
Ser detenido o sujeto a un allanamiento por alguna autoridad civil o militar con la lectura del GT-200 como única evidencia es una violación a los derechos humanos.

Sobre las Teorías de Conspiración

El 26 de Junio de 2008, antes de abordar un vuelo que lo llevaría de El Cairo, Egipto a Gales. en el Reino Unido, un sujeto de 34 años llamado Gareth Jackson se tomó once cervezas y un cuarto de litro de vodka. Cuando el avión ya se encontraba en el aire, el señor Jackson, después de discutir con la mujer que le acompañaba, comenzó a actuar de forma agresiva, gritando, golpeando las ventanillas del avión y aterrorizando al resto de los pasajeros.

El capitán del vuelo se vió obligado a ordenar que el señor Jackson fuera atado con cinturones de seguridad y a volar a una velocidad más alta para aterrizar antes de la hora programada, e incluso consideró aterrizar anticipadamente en Italia. Cuando el avión aterrizó en el aeropuerto de Cardiff, la policía arrestó a Gareth Jackson, quien finalmente fue sentenciado a 8 meses de prisión por el incidente.

Hace unos días, el 9 de Septiembre, en un vuelo de Cancún a la Ciudad de México ocurrió un incidente similar, cuando un fanático religioso creyó que su amigo imaginario que vive en el cielo le ordenaba transmitirle un mensaje al presidente (que por alguna razón el supremo hacedor del universo no podía transmitirle él mismo), y no se le ocurrió una mejor manera de lograrlo que amenazando con hacer estallar el avión.

Ahora bien, en el primer caso (y en el de muchos otros incidentes similares), nadie argumentó que el incidente hubiese sido montado por algún gobierno con la finalidad de distraer la atención de la población.

Sin embargo, cuando la aeronave de Aeroméxico aún no tocaba tierra, muchos no sólo afirmaban sino que ya daban por hecho que todo se trataba de un montaje. El motivo era lo de menos: que si el hecho de que el “secuestrador” fuese boliviano era señal de que el gobierno de México pretendia desacreditar el régimen de Evo Morales, que si el propósito era ocultar la alza en los impuestos propuesta un dia antes, e incluso que en realidad era un pretexto para militarizar el país.

Incidentalmente, todo esto ocurrió cuando los medios ya se ocupaban del posible rebrote del virus AH1N1, y dos días antes del aniversario del ataque al World Trade Center de Nueva York, por lo que esos días fueron bastante intensos para los aficionados a las teorías de conspiración. Ese mismo miércoles, en el programa La Sobremesa, transmitido por Cadena 3 (y al cual ya me he referido anteriormente), los conductores aseguraban que los ataques del 11 de Septiembre habían sido obra del gobierno de Estados Unidos, y respondian al comentario crítico de un televidente afirmando que las teorías de conspiración son emocionantes.

¿Por qué un incidente cuya única cualidad extraordinaria es que no había ocurrido antes por estar latitudes, -un sujeto actuando de forma irracional en una aeronave y poniendo en peligro la seguridad de los pasajeros-, tendria que ser necesariamente explicado como una conspiración?

Por un lado, hay un componente ideológico bastante evidente en este fenómeno. Es frecuente asumir la falsa premisa de que el gobierno siempre miente -aunque no tenga razón para hacerlo en una circunstancia determinada-, y de ahí saltar a un falso dilema: si el gobierno me está mintiendo, entonces cualquier explicación alterna debe ser verdad. Al razonar de esta forma omitimos la parte más importante: analizar de forma racional tanto la explicación oficial, asi como las explicaciones alternativas.

En otras palabras, por instinto desconfiamos de la versión oficial, pero corremos a creerle al primer sujeto con una cuenta en Youtube.

Ningún gobierno es una entidad monolítica conformada por gente trabajando para un sólo propósito. Al contrario, los gobiernos son en realidad una multitud de gente con diferentes motivaciones, metas y capacidades, en donde hay constante competencia y conflictos entre individuos y facciones. Y si consideramos que estamos hablando de políticos y burócratas, ¿qué tan probable es que todos ellos se pongan de acuerdo para llevar a cabo con precisión una farsa de compleja logística, y después mantenerla en secreto?

Además de quecasi siempre lo que atribuimos a la maldad en realidad es consecuencia de la ineptitud.

Hay otro factor en nuestra tendencia a creer en teorías de conspiración: la necesidad de creer que hay algo que, para bien o para mal, gobierna al mundo. Ante una realidad desordenada e impredecible, llega a ser reconfortante la idea de que exista alguien que esté al mando, aunque se trate de un malvado y secretivo grupo de hombres poderosos.

Pero la verdad es que vivimos en un universo bastante complicado, en donde a cada momento hay infinidad de variables que pueden afectar nuestras vidas (muchas más de las que cualquier gobierno, sociedad secreta o corporación pudieran controlar). La naturaleza puede jodernos espectacularmente, ya sea con un virus, un terremoto o un asteroide. Un sujeto intoxicado -con drogas, alcohol, religión o ideologías- puede darles un susto a los pasajeros de un avión -o puede asesinarlos sin que nadie pueda hacer nada al respecto.

¿Pesimista? Probablemente. Pero ante los hechos tenemos dos opciones: tratar de comprenderlos para actuar de la manera más adecuada, o refugiarnos en la fantasía de algún sujeto con papel aluminio en la cabeza.

Abstención vs. Voto Nulo

UPDATE 2: La versión de PowerPoint tenía un pequeño defecto: utilizaba una tipografía que no está disponible en muchos sistema, y eso estaba afectando su lectura. El error fue corregido, la nueva versión la pueden descargar aquí. Me disculpo por el inconveniente.

UPDATE: Ya está disponible la versión en presentación para Powerpoint, con algunas mejoras. La pueden descargar aquí. O si prefieren, pueden solicitarlo por e-mail, con gusto se los envío.

.Voto Nulo vs. Abstención

Ofender es tu Derecho/Nuestra democracia NO crece

Lo he dicho un par de veces en este blog: las ofensas sólo ofenden, no dañan. Decir algo ofensivo acerca de alguna persona podrá ser de mal gusto, podrá ser cruel. Pero no tiene ningún efecto tangible sobre la vida, la libertad o la propiedad del sujeto ofendido.  Hace unas semanas una campaña publicitaria de Burger King en España y el Reino Unido recibió una respuesta completamente desproporcionada de parte del gobierno de nuestro país (ni que decir de muchos ciudadanos). Guardadas las proporciones, no pude evitar recordar a los militantes islamistas que hace tres años entraron en un frenesí destructivo por que se sintieron ofendidos por unas caricaturas dibujadas por unos daneses.

Y es que en el fondo del asunto el punto es ese: si algo es sagrado para mi, ¿están obligados los demás a actuar como si fuese sagrado para ellos? El derecho a expresar libremente las ideas es algo más real, más tangible y más universal que cualquier símbolo: llamése Mahoma, la Virgen de Guadalupe, la bandera mexicana o la imagen de cualquier político.

Tu derecho a tener vacas sagradas termina en donde empieza mi derecho -y el derecho de todos- a expresar nuestras ideas libremente. Incluso cuando estas ideas tiendan a la sátira y a la burla. Especialmente cuando estas ideas tiendan a la sátira y a la burla. Cuando una sociedad entiende eso, comienza a ahorrarse una cantidad increible de problemas.

Me he desviado del tema de la semana pasada, que es la intromisión ilegal de el Instituto Federal Electoral en el intercambio de contenidos en internet. Desde que se introdujo la nueva legislación electoral muchos hemos advertido de las consecuencias negativas que esta tendría para la libertad de expresión. Un dia después de que se solicitara la remoción del video acerca de Fidel Herrera, Marco Gómez Alcántar, consejero del IFE, hizo una muy desafortunada declaración:

Por supuesto que está regulado. Las redes sociales están reguladas aquí y en China.

Quizás el señor Gómez Alcántar (marco.gomez@ife.org.mx) no esté muy enterado de la naturaleza de la regulación a las comunicaciones en China, ni del récord en materia de derechos humanos que tiene ese país. Quizás recordándole que en otros países como Myanmar, Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia, Arabia Saudita o Irán también están reguladas las redes sociales le de un poco de perspectiva.

Confío en que haya sido más una desafortunada selección de palabras por parte del señor Gómez Alcántar. Sería aterrador pensar que en el IFE ven a China como modelo a seguir.

Ahora bien, no son sólo los políticos los que pueden resultar ofendidos durante las campañas políticas:

Cuando aparece un spot del PVEM representando a los ciudadanos como unos inútiles incapaces de salir adelante si no es por obra y gracia de la limosna que les pueda dar el gobierno yo podria decir que me siendo profundamente ofendido.

Cuando en la publicidad del PT y Convergencia nos pide creer ciegamente que estaríamos mejor con López Obrador, sin aportar un sólo dato para apoyar tal afirmación, yo puedo decir que están ofendiendo mi inteligencia -y estoy seguro que a la de muchos ciudadanos también.

Cuando en los spots del IFE se nos pide asumir sin protestar nuestro papel de funcionarios de casilla, afirmando que es nuestro deber, cuando en la práctica la reforma al COFIPE nos cerró a los ciudadanos las pocas puertas a la participación política independiente de que disponíamos, también podría afirmar que me siento ofendido.

Hay una palabra que a los políticos les gusta incluir en sus discursos, promesas, publicidad y demás demagogia: equidad. Pues bien, en el espíritu de la tan cacareada equidad, hay una idea que quiero promover:

  1. Los políticos pueden sentirse ofendidos fácilmente por cualquier contenido que aparezca en internet o que sea transmitida por radio o televisión, y en base a la indignación causada por esa ofensa pueden exigir que dicho contenido sea censurado.
  2. De acuerdo a la Constitución, todos los ciudadanos de este país -políticos o no políticos- tenemos los mismos derechos y somos iguales ante la ley.
  3. Por tanto, si un político puede hacer berrinche para que censurar cualquier contenido en los medios, los ciudadanos deberíamos de tener la oportunidad de hacer lo mismo.

Pero sabemos que desafortunadamente no es asi. La ley electoral contempla la censura cuando las ofensas van dirigidas a un candidato o a un partido. Dicho de otra forma, es una ley que hace distinción entre dos tipos de ciudadanos: los políticos que pertenecen a un partido político y tienen cierto grado de influencia, y el resto, y les otorga diferentes derechos.

Democracia no significa simplemente que gobierne el que más votos obtiene. Una verdadera democracia debe de permitir a los ciudadanos participar en política de manera independiente. Debe permitir la libre expresión de ideas para todos los ciudadanos -y eso incluye las ofensivas. Y sobre todo, debe de proporcionar las herramientas para vigilar a los políticos y hacerlos rendir cuentas.

Sin esos requisitos los partidos políticos no dejarán de ser feudos gobernados por una élite, y los legisladores y demás funcionarios no dejarán de ser lacayos al servicio de sus partidos.

La lucha no es izquierda contra derecha, ni PAN contra PRD. La verdadera lucha es la de los ciudadanos contra un sistema político desigual e ineficiente que consume una cantidad enorme de recursos sin devolver resultados..

Por que contrariamente a lo que dice el IFE, nuestra democracia NO crece.

Falleció Christopher Augur

Christopher Augur llevaba doce años colaborando con la Universidad Autónoma Metropolitana en proyectos de investigación de biotecnología. Habia pasado varios años trabajando para encontrar maneras de aprovechar residuos agrícolas -algo con el potencial de mejorar la vida de muchas personas.

Falleció esta mañana, como consecuencia de un disparo que recibió durante un asalto cerca del aeropuerto de la Ciudad de México el pasado martes.

Al mismo tiempo nos enteramos de que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal había recibido -desde el año pasado- diecisiete denuncias por ataques similares.

La rapidez con la que fueron capturados los sospechosos, -tan sólo un par de días después y seguramente motivada por la cobertura que la prensa dió a la agresión- hacen evidente que las autoridades ya contaban con los medios y la información para actuar en contra de los delincuentes.

Hace pocas semanas -cuando las autoridades ya estaban enteradas de los asaltos cerca del aeropuerto- escuchábamos a los funcionarios capitalinos afirmar que no descansarían hasta dar con todos aquellos que contaban con amparos en contra del -inconstitucional, por cierto- operativo del alcoholímetro. El día de ayer en muchas zonas de la ciudad habia poca o nula presencia policiaca debido a que alguien tenía que cuidar a los participantes de la megamarcha. Es una pena que las autoridades no tengan una idea clara de cual se supone que es su trabajo.

El Problema es la Falta de Libertad

El principal problema de nuestro país es que los mexicanos no nos tomamos en serio nuestra libertad. Y eso no es nuevo: en los 700 años transcurridos desde la teocracia militarista mexica hasta el dia de hoy, pasando por la Colonia, y los 70 años de nacionalpopulismo tricolor, nuestro país no ha tenido prácticamente ningún gobierno que valore los derechos y la libertad individuales. El resultado es desastroso: a la inmensa mayoría de los mexicanos nos parece perfectamente natural y aceptable la relación de subordinación al gobierno a la que los ciudadanos nos debemos de sujetar. Nos quejamos de algunas cosas -cuando una acción del gobierno nos afecta directa y evidentemente, pero permanecemos indiferentes ante la mayoría de las formas en que el gobierno rutinariamente afecta nuestras, pues hemos aprendido a aceptarlas como algo natural.

No nos importa que el gobierno pueda tomar decisiones económicas que pueden tener consecuencias desastrosas para nosotros. Nos parece normal que el gobierno tome la parte que considere justa de nuestro dinero, y no se nos ocurre preguntarnos qué recibimos a cambio y si el intercambio es justo. Nos parece normal que el gobierno decida que palabras podemos escuchar en los medios, o que a una muchedumbre se le recompense por un acto por el cual un individuo sería castigado. Los obstáculos que el gobierno impone al desarrollo de los individuos nos parecen males necesarios, al igual que el rutinario uso de la coerción en su contra, y la supresión de sus derechos para favorecer los siempre ambiguos derechos sociales.

Hemos olvidado, (o mejor dicho, ni siquiera nos hemos dado cuenta) que los derechos individuales -el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad- no son una concesión del estado, que no provienen de él, sino que están sobre de él, y su protección es la única función legítima que el gobierno debería tener. Asi es, si el gobierno debe de existir, es únicamente para proteger a los individuos en contra de aquellos que utilicen la fuerza o el fraude para atentar en contra de sus vidas, su libertad o de su propiedad. Y el único poder que debe de tener es el necesario para cumplir con esa función.

Es desafortunado ver que la única alternativa para muchas personas pareciera ser la vieja receta: darle más poder al gobierno y poner a la colectividad sobre el individuo (y mucha retórica sobre la soberanía y el bien común, lo que sea que signifiquen). La razón de ser de este espacio es mostrar que la solución es exactamente al opuesto: quitarle el poder al estado y dárselo a cada individuo.