Sobre los eventos de las últimas semanas

La maldad está sobrevaluada. Lo verdaderamente peligroso es la estupidez humana.

Y con estupidez me refiero a la mala costumbre de simplificar los hechos para acomodarlos a nuestros gustos, miedos y prejuicios, que se manifiesta en ver el mundo en blanco y negro, buenos y malos, los de abajo y los de arriba. Y que nos hace, ante una mala opción, considerar que la otra es necesariamente mejor.

Hitler, Stalin, Pol Pot, Mugabe y demás personajes nunca habrían llegado a los libros de historia de no haber sido por las multitudes que se creyeron sin cuestionar sus patrañas y su retórica de buenos contra malos, enemigos del pueblo, y justicia socia”, y que después les obedecieron sin cuestionar por un momento sus acciones. La Bibila, el Corán y el Capital no habrían sido la causa de la muerte y el sufrimiento de billones de personas, de no haber sido por la gente que creyó encontrar en sus páginas la verdad definitiva y el derecho a imponer esa verdad a los demás.

Hace un par de semanas discutí a través de Twitter con un sujeto que afirmaba convencido que el gran error de las revoluciones era que sus líderes no habían matado a suficientes personas, justificaba sus argumentos diciendo que él había leído muchos libros, y aseguraba que el dia que su revolución iniciara, él iba a estar en el bando correcto.

Confieso que ese intercambio me alteró un poco, y después de reflexionar descubrí por qué: La posibilidad de que un dia, toda la gente decente que no tiene otro propósito que mejorar su vida y que no tiene otro medio que su propia capacidad, que todas las personas imperfectas a las que estimo -y yo mismo- podamos estar a merced de cualquier imbécil que cree que sus ideales (que no ideas) le dan derecho sobre la vida de los demás, es francamente aterradora.

Es fácil construirse en la mente un mundo en blanco y negro en el que las cosas están mal por que el presidente es malvado, y en el que va a llegar un caudillo bueno que lo vencerá y lo arreglará todo.

En los últimos dias he leído y escuchado mucha gente felicitando a un diputado por ser terco, tener huevotes, y decirle a los malvados sus verdades.

Pues tengo noticias: uno de los problemas más grandes de este país es que su sistema político actual -del que tanto nos quejamos- fue creado por personajes tercos y con huevotes: los caudillos, cuatreros venidos a más, generales oportunistas y demás fauna a la que ahora llamamos héroes de la revolución, encarnaban perfectamente las virtudes que creemos que deben de tener los héroes, y poco importa que fueran ignorantes, autoritarios y que tuvieran un nulo respeto por las libertades individuales.

Si esas son las cualidades que buscamos en nuestros gobernantes, nunca vamos a dejar de ser una república bananera.

Y en economía ocurre lo mismo: siempre hemos querido un gobierno que reparta la riqueza y nos saque de la pobreza. Pues la situación actual es la consecuencia directa de ese deseo: los gobiernos paternalistas y proveedores -como el que siempre deseamos y tuvimos- no permiten el desarrollo, la creatividad y la productividad, y por consiguiente, la creación de riqueza.

Tenemos un gobierno con un serio problema para definir sus prioridades. Tenemos unos legisladores desconectados con la realidad, que consumen una cantidad obscena de recursos y que trabajan para su propio interés y el de sus partidos. Y tenemos una oposición estridente y vacía de propuestas. Ninguno de estos actores aprobaría una reforma necesaria ni aunque su vida dependiera de ello.

Pero la solución no está en encomendarnos a mesías, gurús ni caudillos políticos, ni está en imponer nuestra particular idea de justicia a los demás, y mucho menos en hacer una lista de enemigos e ir a lastimarlos o asesinarlos. Ningúna sociedad que haya seguido a caudillos ha progresado, y las revoluciones siempre han sido más vehículos de odio y de venganza que de justicia (y los cuentos del 2010 tienen tanto sentido como los del 2012).

¿Cuál es la solución entonces? Tenemos que dejar de depender de lo que haga o deje de hacer el gobierno y sobre todo, dejar de poner nuestras esperanzas en héroes.

Son pocas las cosas que el gobierno proporciona que nosotros no podemos obtener por nuestros propios medios. ¿El sistema educativo es una mierda? Cierto, pero eso no quiere decir que no podamos darles a nuestros hijos una buena educación nosotros mismos. ¿Los medios nos bombardean de basura y el gobierno no hace nada para evitarlo? Nadie nos obliga a ver esos medios. ¿El presidente no cumplió  su promesa de crear empleos? Vamos a educarnos, seamos creativos y comencemos a producir por nuestros propios medios. ¿La policía es ineficaz y corrupta? En ningún momento de la historia la tecnología nos ha permitido tener una mayor capacidad de documentar y exhibir esa ineficacia y esa corrupción.

La única razón por la que los políticos se sienten tan seguros de conservar sus privilegios es por que saben que los ciudadanos aún los creemos indispensables. Cuando comencemos a actuar como adultos y cuando les demostremos que podemos prosperar y mejorar nuestras vidas sin siquiera voltear a verlos, ese único poder que tienen sobre nosotros va a desaparecer, y no van a tener otra alternativa que ponerse a la altura de los ciudadanos.

Siempre habrá gente corrupta, individuos buscando el poder por el poder mismo y una buena reserva de estúpidos que los seguirán. Pero estoy seguro de que siempre podremos ser más listos que ellos: basta con poner atención, usar la cabeza, recordar que el mundo no es en blanco y negro, y no seguirles el juego.

Asi que a trabajar, gente

$758 a Cambio de tu Voto y tu Derecho a la Privacidad

Recibí un correo de parte de un despistado lector felicitándome por mis esfuerzos a favor del gobierno legítimo (es aquí donde uno desearía que Blogger tuviese risas grabadas). Supongo que los anteriores posts críticos al gobierno del presidente Calderón pudieron haberse interpretado como un apoyo a cierto tabasqueño con problemas emocionales. Nada más alejado de la realidad.

Pero es un buen ejemplo de la mentalidad dominante en nuestra cultura política, especialmente entre la izquierda del siglo XX representada por el PRD: si no estás conmigo estás contra mi. Aclaremos pues, mi postura: estoy en contra de la creciente influencia del estado sobre la vida de las personas, venga de la derecha o la izquierda. Y también debo decir que si en todos los partidos está presente esa ideología, son el PRD y sus lacayos quienes se llevan el primer premio.

De hecho, tengo planeado un post sobre ese peculiar demágogo populista que es Marcelo Ebrard. Sólo que es tanto lo que se puede decir de él que literalmente no sé por donde empezar. Mientras lo hago, una pequeña muestra de la increíble estupidez del PRD y sus legisladores.

Proponen diputados de PRD premiar a jóvenes al alcanzar ciudadanía

El universo de beneficiados sería de poco más de 67 millones de mexicanos, por lo que se requerirían de 624 mil 447 mdp, equivalente a 30% del Presupuesto de Egresos de la Federación, para otorgar ese derecho

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Notimex
El Universal
Ciudad de México
Viernes 29 de junio de 2007

16:25 Diputados federales del PRD propusieron que a todos los mexicanos mayores de 18 años, sin distinción alguna, se les entreguen 758 pesos mensuales por concepto de lo que denominaron ingreso ciudadano universal.

Anunciaron que el miércoles próximo presentarán ante la Comisión Permanente una iniciativa por la que se expide la ley que establece el derecho al ingreso ciudadano universal el cual, dijeron, opera en países como Brasil desde 2004.

En rueda de prensa, el diputado Gerardo Villanueva Albarrán explicó que se pretende que ese derecho se haga extensivo a todos los ciudadanos mayores de 18 años, inclusive a personas con una buena posición económica.

Precisó que el universo de beneficiados con ese ingreso sería de poco más de 67 millones de mexicanos, por lo que se requerirían de 624 mil 447 millones de pesos para poder otorgar ese derecho, lo que equivale a más de 30% del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Explicó que el ingreso ciudadano universal consiste en una transferencia monetaria individual no condicionada, vitalicia y no gravable, superior a medio salario mínimo, el cual sería entregado a todos los que acrediten la ciudadanía mexicana.

La propuesta es que se instrumente de manera gradual, progresiva y acumulativa, y que se logre su plena universalidad en un periodo no mayor a cinco años, a partir de la entrada en vigor de la ley, expuso el legislador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) .

Interrogado sobre de dónde se obtendría un monto tan elevado de recursos, explicó que mediante la eliminación del despilfarro en instituciones como el Sistema Nacional de Seguridad Pública, que recibe un presupuesto anual de 420 mil millones de pesos.

Al respecto, el secretario de Desarrollo Social capitalino, Martí Batres Guadarrama, quien acompañó en la conferencia al diputado Villanueva Albarrán, dijo que también se obtendrían 150 mil millones de pesos mediante un programa de austeridad.

Batres Guadarrama defendió que ese derecho sea extensivo a todos los ciudadanos, con el argumento que cuando se aplica una vacuna es para todos sin excepción.

El funcionario capitalino agregó que en Brasil hay un programa denominado de Renta Básica o Ingreso Universal que otorga una cierta cantidad de dinero a todos los ciudadanos, en tanto que en España y Argentina se discute la posibilidad de instrumentar un derecho de ese tipo.

mvc/alcr


Vamos a suponer por un momento que como dijo el señor Batres, parte de los recursos saldrían de un programa de austeridad. Distribuir 758 pesos al mes a cada mexicano mayor de edad no es una tarea fácil. Este programa necesitaría una enorme -y costosa- burocracia para funcionar más o menos bien, y probablemente costaría mucho más que los más que los 600 mil millones de pesos que los amarillos legisladores han afirmado. A nuestros queridos legisladores no se les da eso del sentido común.

Pero fuera de esta consideración práctica (no es la única), hay algunos problemas más graves con esta propuesta:

La simple noción de premiar a alguien por alcanzar la ciudadanía es ridícula e inmoral. Un premio es un valor que se le otorga a alguien por sus acciones. Esta propuesta esencialmente implica darle dinero a la gente por nada. Así es, no se trata de recompensar a una persona por su trabajo o sus aportaciones intelectuales o creativas, o en esencia ningún tipo de esfuerzo. Se trata de recompensar a un individuo sin ninguna razón. Me vienen dos frases a le mente: la primera, atribuída a Milton Friedman, no hay tal cosa como un almuerzo gratis: los cientos de miles de millones de pesos que se van a repartir a la gente los va a tener que pagar alguien. La segunda frase, los progresistas sólo son generosos con el dinero de los demás: los que vamos a pagar las ocurrencias del gobierno, como siempre, seremos los ciudadanos que si producimos.

El segundo problema es algo en lo que no había pensado hasta hace unos minutos, pero es una implicación aún más preocupante si se llega a llevar a cabo este programa: para que el gobierno reparta su ingreso universal a todos los ciudadanos, debe tener datos personales de los mismos, incluyendo información financiera y otros datos que no deben estar a disposición del gobierno. No creo tener que explicar por qué es increíblemente estúpido y peligroso que esa información esté en manos de los burócratas.

Y por último, es triste decir que 758 pesos pueden ser utilizados como medio de coerción para lograr fines políticos. En las elecciones del año pasado, a cientos de ancianos en el DF se les condicionó su subsidio mensual a cambio de su apoyo a López Obrador. Medio salario mínimo al mes a todos los ciudadanos elevaría las posibilidades de la coerción política a millones de votos.

Definitivamente, el programa de ingreso universal es una de las peores ideas que han tenido nuestros políticos últimamente. Y considerando el tipo de ideas que tienen usualmente, eso es mucho decir.