El ‘detector molecular’ GT-200

Aunque he mencionado el tema de los ‘detectores moleculares’ en Twitter, no lo había mencionado antes en el blog. En su blog, Andrés Tonini ha hecho un excelente trabajo reuniendo y desmenuzando toda la información acerca de estos dispositivos fraudulentos.

Así que me limité a preparar un documento sintetizando la información más importante acerca del GT-200. Puede ser descargado aquí, en formato PDF, con la finalidad de que pueda ser distribuido por otros medios.

¿QUÉ ES?
De acuerdo a su fabricante, el GT-200 es un dispositivo capaz de detectar drogas, armas, explosivos y otras substancias. En realidad no se trata más que de una carcasa de plástico vacía sin ningún componente electrónico e incapaz de detectar cualquier tipo de substancia o material. El gobierno del Reino Unido, sede de la compañía que lo fabrica, ha alertado al de nuestro país al respecto.

¿CÓMO FUNCIONA?
El GT-200 no funciona. Sólo parece funcionar, gracias a un efecto psicológico conocido como efecto ideomotor. Los movimientos de la antena en realidad son movimientos inconscientes por parte de la persona que opera el detector (es el mismo efecto detrás del juego de la ‘tabla ouija’). Basta con un leve movimiento de la muñeca del operador para que la antena se mueva y señale en alguna dirección.

¿Y LAS ARMAS Y DROGAS QUE SE HAN DETECTADO CON EL GT-200?
La Secretaría de la Defensa Nacional ha citado las cantidades de armas y drogas que se han detectado con este dispositivo. Sin embargo, esa información es incompleta:
  • No se mencionan las detecciones que han resultado ser falsas.
  • Tampoco se mencionan las armas y drogas que han pasado sin ser detectadas. Esta cantidad podría ser muy grande.
¿Por qué se han localizado entonces armas y drogas? Por simple suerte: si se hace un gran número de búsquedas en una zona transitada, eventualmente se detectará algo. En otras palabras, el aparente éxito de este dispositivo es simplemente producto del azar.

¿CUÁL ES EL PROBLEMA?
El uso del GT-200 es peligroso e inmoral por tres razones:
  • El costo: las autoridades han gastado millones de pesos en la adquisición de estos dispositivos.
  • Las drogas y armas que pasan sin ser detectadas son eventualmente utilizadas por el crimen organizado.
  • Los allanamientos y detenciones que podrían darse en base a las lecturas del GT-200 pueden  crear condiciones para que se cometan abusos a los derechos humanos. Organizaciones internacionales de derechos humanos han advertido que en Tailandia el GT-200 se ha utilizado para incriminar personas inocentes.
Ser detenido o sujeto a un allanamiento por alguna autoridad civil o militar con la lectura del GT-200 como única evidencia es una violación a los derechos humanos.

Derechos Humanos de Jalisco Necesita Repensar sus Prioridades

La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco finalmente actuó en contra del gobernador Emilio González… emitiéndole una recomendación para que se disculpe por haber mentado madres.

Lo cual únicamente sirve para demostrar que la CEDH de Jalisco está a cargo de personas ignorantes y con severas limitaciones cognitivas, no muy distintas al propio gobernador. Será de pésimo gusto, pero mentar madres no es algo que viole los derechos humanos de nadie. Bajo esa lógica, la CEDH debería de emitir recomendaciones así a miles de personas diariamente.

La verdadera violación a los derechos humanos de los ciudadanos jalicienses es la vulneración del principio de separación iglesia-estado por parte del gobernador, al donar 90 millones de pesos de dinero público para la construcción de un santuario católico.

Me pregunto si la CEDH de Jalisco estará enterada de ese pequeño hecho, por que en ese caso, en vez de pedirle al gobernador que se disculpe (por que ese es el único castigo que se les ocurrió), deberían de obligarle a restituir los 90 millones de pesos que le donó a la Iglesia Católica.

Una comisión de derechos humanos que le dé más importancia a unas cuantas malas palabras que al criminal fanatismo religioso de una autoridad sólo se explica estando al servicio de esa autoridad, o estando a cargo de personas sin la mínima noción acerca de derechos humanos. En cualquier caso, es inaceptable.