La Política Jode Todo

Sé que tengo demasiados temas pendientes -algunos de los cuales ya tienen días (o semanas) de haber dejado de ser relevantes:

  • La existencia de algunos revolucionarios trasnochados que se dedican a lavar el cerebro de una reducida minoría de impresionables estudiantes de la UNAM, de como algunos ingenuos se rasgan las vestiduras si alguien afirma que tal cosa sucede y actuan como si no existiese el problema, y de como otros despistados creen que todos los estudiantes de la UNAM somos aspirantes a guerrilleros y aún nos creemos los cuentos de hadas del tio Karl. (Incidentalmente: si no he escrito mucho últimamente es por eso, por que la escuela no me deja mucho tiempo libre).
  • El caso del gobernador Spitzer nos lleva a abordar la interesante cuestión de si un político debe renunciar a su puesto si se descubre que tiene relaciones con prostitutas. (En mi opinión no, pero una prostituta debería de retirarse en vergüenza si se acuesta con un político).
  • De como el dictador venezolano decreta el robo de la propiedad de empresarios mexicanos, y de como a continuación su régimen prohibe a Los Simpsons.
  • Los narcoterroristas de las FARC erigiéndose como héroes por que de vez en cuando liberan a algún rehen que ellos mismos secuestraron, mientras continuan secuestrando gente y están completamente dispuestos a dejar morir a Ingrid Betancourt.
  • La situación del Tibet bajo la opresión de la China comunista. (Y un pequeño hecho poco conocido: antes de la ocupación, el Tibet era una teocracia feudal en donde a los disidentes les sacaban los ojos, los torturaban, pero no los mataban para no afectar el karma del torturador. Por sorprendente que parezca, a una mayoría de tibetanos les ha parecido mejor ser gobernados por los comunistas de Beijing que por los lamas de Lhasa -eso explica bastante bien que tan mala era su situación anterior.)
  • Y de como a pesar de que a nadie le gustan los emos, uno no va por la vida prohibiéndoles salir a la calle, como algunos alcaldes han propuesto. El mal gusto no es un delito, y prohibir el tránsito en la vía pública a alguien por la forma en que se viste sienta un precedente muy negativo.
  • La compra de Land Rover y Jaguar por parte de Tata Motors. En nuestro país, casi después de 200 años de ser independientes de los españoles, aún lloriqueamos si una empresa española viene a invertir. En la India, descolonizada apenas hace unas décadas, hasta compran emblemáticas empresas británicas.
  • Hay quien celebra que en Cuba ahora los ciudadanos puedan comprar teléfonos celulares, computadoras, y hospedarse en los hoteles que antes eran exclusivos para extranjeros. Aparte de el obvio hecho de que no sabemos si los cubanos van a tener con qué comprarse una computadora o un teléfono celular, ¿por qué casi nadie parece notar el hecho de que hay algo inherente y terriblemente mal en un sistema en el que una persona tiene que darle permiso a las demás para comprar una p. televisión? Eso no es causa de celebración. (Mientras escribo esto me entero: Raúl Castro ha ordenado que a los cubanos que intenten hospedarse en los hoteles se les carguen las tarifas más altas. A diferencia de los extranjeros que pagarán las tarifas con descuento para turistas. El paraíso del proletariado, sin duda.)

Pero el tema del cual voy a escribir es un poco más inmediato y relevante: el petróleo.

El problema con Pemex es un problema económico y tecnológico. Y su solución es una solución económica y tecnológica que simplemente se tendría que encontrar y aplicar. Asi es, en realidad es un problema con una solución relativamente sencilla. O asi tendría que ser: es increíblemente frustrante ver que son los políticos quienes tienen que dar el visto bueno para cualquier tipo de cambio, por pequeño que sea. El problema es que para el político promedio, un criterio económico o tecnológico es irrelevante y, usualmente, incomprensible. Alguien que opera en términos de favores, poder, y oportunidades para enriquecerse sin trabajar es incapaz de comprender un problema que exige una solución práctica.

Y ese es el problema de poner las cosas importantes en manos de los políticos. ¿Por qué la calidad de la educación es tan mala en nuestro país? Por que está en manos de políticos, no de educadores. Y lo mismo pasa con la salud, con la economía, y con muchas cosas más. Y esto, desde luego, incluye al petróleo.

Si Petróleos Mexicanos fuese una empresa de verdad, los pasos que tendría que seguir serían sencillos:

  1. Detectar el problema (falta de capital para invertir en infraestructura, exploración, etc.)
  2. Buscar una solución (asociarse con otras empresas, etc.)
  3. Implementar la solución.

Pero dado que Pemex es de todos los mexicanos (lo que sea que eso signifique) entonces debe de recorrer un camino muy distinto:

  1. Detectar el problema.
  2. Buscar una solución. Si la solución es impopular o puede generar consecuencias políticas indeseables, ignorar que existe un problema.
  3. Esperar a que el problema ya no pueda ser ignorado.
  4. Buscar una solución que no sea demasiado impopular, aunque eso implique descartar mejores y usualmente obvias alternativas.
  5. Negociar con los políticos que se opongan a la solución (por razones meramente políticas), modificándola hasta volverla completamente irrelevante.
  6. Esperar a que un político radical no aproveche la oportunidad para buscar algún beneficio político.
  7. Como el paso seis es inútil (es ingenuo pensar que el político radical en cuestión va a desaprovechar la oportunidad), tratar de buscar una salida política al problema. Es decir, ceder ante el político radical, por violento e irracional que este sea, y de paso eliminar cualquier posibilidad de solucionar el problema.
  8. Regresar al paso 1 y repetir.

El lector puede interpolar estos pasos a la educación, o al campo, por ejemplo. O a cualquier otra problemática que pudiese ser solucionada con relativa facilidad por los particulares. Ese es uno de los problemas más grandes de este país: hemos hecho de un arte el tomar un problema sencillo, ignorar su solución práctica y hacerlo pasar por las gordas y grasosas manos de nuestros políticos para que se agrave y nunca sea solucionado. Y todo justificado por unos cuantos dogmas como la soberanía y el nacionalismo.

Si como sociedad aún nos tragamos el cuento de que esos dogmas y la autoridad de los políticos son tan incuestionables que aun estamos dispuestos a poner nuestro futuro en sus manos, entonces no nos sorprendamos cuando esos políticos nos den un futuro de estancamiento y miseria.

El Problema con los Medios (y una útil sugerencia a los legisladores)

No me gusta TV Azteca. Sus noticiarios son amarillistas. Paty Chapoy es la encarnación del mal. Javier Alatorre y los demás presentadores tienen un estilo que va a las vísceras sin pasar por el cerebro. Considero que Ricardo Salinas Pliego tiene más de mafioso que de empresario. Me caen mal. Muy mal. Y el spot que produjeron contrastando la propaganda oficial sobre la reforma electoral con los enormes sueldos que ganan los legisladores -si bien dice una gran verdad- es simplista y visceral.

¿Pero saben que me cae peor? Que nuestros senadores se hagan las pobrecitas víctimas ante dicho spot. Que declaren que es un ataque en contra del Estado por parte de un medio concesionado y que escandalizados -como si lo que se dijo fuera una gran mentira-, se pongan a discutir cual es la mejor forma de externar su enorme indignación.

Pensar que si algo afecta los intereses de TV Azteca -o de los satanizados medios en general- automáticamente se convierte en algo bueno, es un mal razonamiento. El enemigo de mi enemigo no es necesariamente mi amigo. Independientemente de todo lo que se pueda criticar sobre los medios, lo que nuestros diputadetes y senadorcillos hicieron con su pregonada reforma electoral fue expropiar algo que le pertenece a un particular. En pocas palabras, un robo. Y el spot de TV Azteca no miente: los legisladorcetes se ganan una fortuna por no hacer nada, excepto ver por los intereses del cacique de la corriente del partido al que pertenecen.

Y por muy cuestionables que sean muchas cosas que hacen TV Azteca y los demás medios, el Estado no tiene ningún derecho a decirle a una televisora lo que puede transmitir o no, mientras no afecte los derechos de otros particulares.

Pero desafortunadamente si tienen el poder legal a hacerlo: los medios son concesionarios del espectro electromagnético (es decir, el aire por el que transmiten), y este le pertenece a algo o alguien que nuestra constitución define como la Nación, una abstracción ambigua que nadie puede definir y que por alguna razón está representada -exclusivamente- por nuestros legisladores, burócratas y demás fauna. Y como tales, si se ofenden lo suficiente, pueden retirarles esa concesión.

Igualito que en Venezuela. ¿Ya ven por qué no hay que celebrar que el gobierno tenga tanto poder?

A mi me ofenden y me indignan muchas cosas en los medios. Por ejemplo, ver en televisión a un telepredicador enriqueciéndose engañando a gente desesperada me causa bastante indignación. .. erm, mal ejemplo, eso si es ilegal y se llama fraude, aunque ningún indignado legislador parece estar enterado.

El punto es que si yo enciendo la televisión y veo algo que me indigna o me ofende puedo hacer algo que a los legisladores no se les ha ocurrido: le cambio de canal. O me pongo a leer un libro o a estudiar o a hacer cualquier otra cosa. Cuando algo o alguien nos ofende, no está afectando nuestros derechos a la vida, a la propiedad y a la libertad, por tanto no es el papel del estado meterse en ese tipo de cosas.

Asi que si algún legislador lee este blog (que lo dudo, no leen ni las leyes que aprueban), simplemente le diría: si no le gusta el spot, cambiénle de canal. O mejor aún, pongase a trabajar, que para eso se le paga.

Y si no le gusta mi sugerencia, puede usted metérsela por el culo. Para que se ofenda, por que este (se supone) es un país libre.

¿Qué hacer con los legisladores?

Afortunadamente en nuestro país no existe el crimen violento, y como no hay ninguna necesidad de reformas en materia económica, es bueno ver que nuestros legisladores trabajan muy duro en temas realmente importantes. Como discutir sobre ese ritual tan práctico y útil que es el Grito de Independencia.

O como esta nueva propuesta de los diputados del PRD y el PRI:

10:59 |Piden diputados establecer a la cultura como un derecho constitucional

Los integrantes de la Comisión de Cultura presentan iniciativas de reforma a la ley.

México, D.F.- La Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados presentó una serie de iniciativas de reforma a ley para que se establezca a la cultura como un derecho constitucional, dieron a conocer hoy legisladores integrantes de la misma.

En rueda de prensa, diputados de los partidos de la Revolución Democrática y Revolucionario Institucional precisaron que una de las iniciativas establece la inclusión del acceso a la cultura como un derecho constitucional en el Artículo Cuarto de la Carta Magna.

También, añadieron, se presentó una propuesta para considerar como una obligación del Estado la impartición de la educación artística, y está próxima a proponerse una reforma al artículo 73 de la Constitución, para que se otorguen facultades a la Cámara de Diputados para legislar en materia de cultura.

Al dar lectura a un comunicado de prensa indicaron que dentro de las acciones que ha emprendido la comisión de cultura está impulsar la armonización, concordancia y congruencia de las normas legislativas vigentes en esa materia.

Los diputados José Alfonso Suárez del Real y Beatriz Pagés consideraron que hay enormes contradicciones que obstaculizan las acciones que el Ejecutivo tiene que llevar a cabo en cualquiera de los tres órdenes de gobierno.

Recordaron que en fecha reciente la Comisión se reunió con el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes Sergio Vela, y entre otras cosas la manifestaron su disposición para trabajar de manera conjunta en dos rubros.

Estos son: la formulación de una política de Estado en materia de cultura, “sin la cual no podrá construirse la ley de cultura que necesita México”, anotaron.

“Necesitamos primero saber cuál es el rumbo, qué es lo que necesita México en materia cultural para que a partir de esta directriz, el Poder Legislativo comience a legislar, a construir esta ley, que tal vez tendría que derivar quizá en una instancia tan importante como una secretaría de cultura”, anotaron.

O por lo menos en una armonización de las distintas leyes que existen para que no entren en contradicciones, como actualmente sucede, abundaron.

Refirieron que en esa reunión, en la que también estuvieron los directores de los institutos nacionales de Antropología e Historia, Alfonso de Maria y Campos, y de Bellas Artes y Literatura, María Teresa Franco, se habló del proyecto de presupuesto para 2008.

Comentaron que en la reunión se comentó que se contempla un presupuesto similar al de 2007, con la indexación correspondiente adicionando un monto por tres mil millones de pesos.

Cifra que corresponde a proyectos prioritarios de las 32 entidades federativas y proyectos prioritarios en regiones y municipios, y el compromiso de que se asignará un presupuesto especial para las festividades del Bicentenario del inicio de la Independencia y del Centenario del inicio de la Revolución Mexicana.

Señalaron asimismo que la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados ha hecho una evaluación de lo que en el rubro se encuentra en el Primer Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón.

Indicaron que de acuerdo con su lectura hay limitaciones en el rubro, “se muestra la ausencia de un proyecto cultural, así como las consecuencias de no contar con un Programa Nacional de Cultura acorde con los retos que enfrenta nuestro país”.

Apuntaron que lo que esperan es contar con un proyecto democrático incluyente, federal, comunitario y global, respetuoso de la libertad de los creadores y de los públicos y plenamente comprometido en el resguardo del patrimonio nacional.

Notimex


En primer lugar, ¿cuál es la utilidad de que la cultura sea declarada derecho constitucional? Si el estado es completamente incapaz de proteger otros derechos más importantes (como a la seguridad y a la propiedad), ¿qué les hace pensar que con el “derecho a la cultura” las cosas serán distintas? Y lo mismo sucede con eso de que el estado debe estar obligado a impartir educación artística. Si el sistema educativo no puede ni siquiera proporcionar una educación básica apenas aceptable, ¿por qué abrumarlo más con la carga de impartir educación artística?

Pero sería tonto pensar que los h. diputados son tan ingenuos. En realidad esta iniciativa tiene un fin bastante práctico (para ellos): poder decir ¡Miren todos! ¡Nos preocupa la cultura! ¡Voten por nosotros!

Este asunto tiene dos implicaciones importantes: cuando algo se pone en manos del estado, cualquier tipo de consideración económica, práctica, o de simple sentido común, es descartada en favor de los criterios políticos. Si cotidianamente nos enfrentamos a las consecuencias de que la educación, la salud y la economía sean manejadas en base a criterios polìticos, ¿por qué insistimos en creer que podemos seguir confiándole más responsabilidades al gobierno?

Las grandes obras artísticas fueron creadas por individuos, no por colectividades -y mucho menos por gobiernos-. Históricamente, cuando el gobierno se asumió como rector de la actividad artística, los creadores independientes fueron suprimidos artística, y los creadores que siguieron las consignas del gobierno terminaron convertidos en simples fabricantes de propaganda. El arte y la cultura son fenómenos que surgen entre la gente, y no son sujeto de regulación gubernamental.

La segunda implicación es aun más seria: habiendo una necesidad crítica de reformas para evitar que este pais se vaya al demonio, ¿por qué pierden su tiempo -y nuestro dinero- discutiendo asuntos francamente estúpidos como el de una ley cultural? Uno de los principales problemas de nuestro sistema político es la casi nula capacidad que tenemos los ciudadanos para pedir cuentas a nuestros legisladores.

Los legisladores no representan a los ciudadanos. Representan a sus partidos, y siguen la agenda de estos. Y desafortunadamente, tienen toda la libertad de no hacer absolutamente nada útil sin que nadie pueda decirles nada, y dedicarse a vivir en su mundo de símbolos y criterios políticos. Un organismo independiente, formado de ciudadanos y encargado de supervisar el trabajo legislativo (y autorizar sus aumentos de sueldo) tal vez serviría. Pero su creación dependería, desde luego, del poder legislativo, además de que sería un jugoso botín para los políticos corruptores.

La solución ideal es, desde luego, quitarle al gobierno toda responsabilidad que no tenga que ver con la protección de los derechos de los ciudadanos. Y reducir dramáticamente el número de legisladores, asi como sus privilegios. Pocos legisladores y que se dediquen a lo único que deberían.

Pero una solución de ese tipo también tendría que ser aprobada por los legisladores.

Sólo queda preguntarse, como escribió Luis González de Alba en su columna de hoy, ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para botarlos de una patada en el culo?