42 Días después, ¿qué ha ocurrido con los limones?

A casi mes y medio de que decidí poner a prueba la afirmación de sus productores de la cinta HIM: Más allá de la luz (que el filme emana -literalmente- energía positiva capaz de curar enfermedades y conservar limones), ¿qué ha ocurrido con este par de cítricos?

No mucho. Están más duros, se les han marcado los gajos y han tomado un color amarillento con manchas verdes. Lo más notable es que al limón A (o Sr. Cítrico, como le conocemos cariñosamente), le apareció una hendidura circular en la parte de arriba (no se muestra en la imagen) que le da un parecido a la Estrella de la Muerte.

Pero mejor júzguenlo ustedes. Den click para agrandar.

No podría decirse que alguno de los limones está en un evidente estado de descomposición, y pareciera que van a permanecer más o menos como están ahora por mucho tiempo. Pasando por alto que tenemos un limón de control que no fue expuesto a la proyección de HIM: Más allá de la luz – la película que sana, se podría pensar que se han momificado, ¿cierto?

Los cítricos tienen cáscaras resistentes, y contienen compuestos que inhiben la proliferación de moho y bacterias. Como toda la materia orgánica, eventualmente se descomponen, pero las características mencionadas, en las condiciones adecuadas, los hacen muy resistentes a este proceso. Un limón que ha sido almacenado y cuyo interior no ha sido expuesto va a tardar mucho tiempo en mostrar señales evidentes de descomposición.

(O como en su comentario dice acertadamente Pexipato: los limones simplemente se deshidratan.)

Esta resistencia es un hecho tan trivial que rara vez uno se da cuenta de su existencia, y de ahí que pudiera parecer excepcional ver cómo un limón dura semanas o meses sin pudrirse. Si un creyente en los “poderes de sanación” de Mey lleva un limón a la sala de cine y lo guarda -sin tomarse la molestia de compararlo con otro limón-, es fácil entender cómo podría interpretarlo como evidencia de esos poderes.

Afortunadamente, nosotros contamos con el beneficio de un limón de control y podemos ver que, con película sanadora o sin película sanadora, un limón en un escritorio se pondrá duro, amarillo y no despedirá olor a putrefacción.

Si yo fuese malpensado (y lo soy), podría pensar (y lo hago) que este hecho no es ignorado por la persona a la que se le ocurrió afirmar que el filme tenía la propiedad de conservar limones para convencer a la gente de sus supuestas propiedades “sanadoras”.

No he ocultado que el propósito de este ejercicio está más cercano al ridículo que a un experimento científico serio. Pero, por otro lado, es una muestra de que poner a prueba las afirmaciones de iluminados, sanadores y similares no es algo que requiera demasiado esfuerzo.

El supuesto mecanismo “sanador” del filme fue explicado por Mey hace poco en una infomercial entrevista transmitida la semana pasada en Milenio Televisión. Hace unos días tuve la oportunidad de presenciar la técnica que este sujeto utiliza para “sanar” a las personas. Ambas merecen una entrada aparte.