La Verdad no es un Concurso de Popularidad

Una de las falacias más socorridas por los posmodernos que constituyen el grueso de las izquierdas del mundo y demás movimientos anexos, es el de la popularidad como señal infalible de veracidad. Aunque a mi no me queda claro si ello es consecuencia de algún obscuro e inaccesible razonamiento filosófico que concluye con que en efecto, algo es cierto si suficientes personas creen en ello (y no es chiste, la filosofía continental del siglo pasado terminó justificando sinsentidos similares), o si simplemente es demagogia: tener contenta a la mayor cantidad de gente posible.

O tal vez son ambas cosas y esa es la razón por las qué los demágogos y tiranzuelos similares siempre se llevan tan bien con los intelectuales progres partidarios del relativismo epistemológico.

El punto es que el pretender que una decisión sea legítima sólamente si esta es tomada por una mayoría es una visión muy torcida de lo que és la democracia. La problemática de Pemex es de naturaleza económica y tecnológica: ¿en realidad tiene sentido que la decisión sea tomada por una masa desinformada y susceptible a ser manipulada con propaganda falaz?

¿Para qué hacer una consulta? Seamos realistas, de los poco más de cien millones de mexicanos, ¿qué porcentaje son expertos en explotación petrolera? ¿cuántos se tomaron al menos la molestia de informarse sobre la situación de Pemex y la propuesta de reforma? Si la mayor parte de la población no está informada sobre la situación, ¿por qué hacer una consulta o referéndum?

Marcelo Ebrard, en vez de ocuparse de temas importantes que aquejan a la ciudad para la cual fue elegido para gobernar, ahora demuestra su descarado apoyo al proyecto de nación de su jefe, organizando una consulta en la que los ciudadanos del D.F., erigidos como el mítico y siempre indefinido Pueblo® , convertirán una opinión subjetiva sobre la reforma energética en un dogma. ¡Y hay de aquel que se atreva a contradecir al Pueblo® !

Nada más que el mismo chantaje al cual es tan adepta nuestra izquierda: si no hacen lo que yo quiero, voy a convocar al Pueblo® . No importa si el Pueblo® no sea más que una minoría dispuesta a imponerse violentamente a los demás, motivada únicamente por sus privilegios clientelares.

Sin mencionar que seguramente la consulta de Ebrard se hará con preguntas a modo: cualquiera que tenga conocimientos sobre encuestas de opinión sabe que la redacción de una pregunta puede manipularse para obtener una respuesta determinada del entrevistado, y sin proporcionar la información necesaria para dar una respuesta razonada.

Uno no puede más que preguntarse por qué algo que debería de estar en manos de los interesados y expertos tiene qué decidirse por un concurso de popularidad, y por qué cuestiones que en verdad afectan a todos los ciudadanos se toman de manera autoritaria. Desde este humilde blog le sugiero Ebrard algunas preguntas para algunas consultas menos ociosas:

  • ¿Está usted de acuerdo en que, a pesar de que los índices de contaminación ambiental hayan disminuido gracias a las nuevas tecnologías y a la reubicación de industrias, las regulaciones vehiculares a los particulares sean cada vez más estrictas y costosas?
  • ¿Está usted de acuerdo con que, en vez de luchar contra el crimen común y corriente, los cuerpos policiacos se dediquen a vigilar a los ciudadanos para evitar la comisión de monstruosos crímenes de lesa humanidad, tales como fumar, mirar lascivamente o no traer la verificación?
  • ¿Está usted de acuerdo con que la tortura y asesinato de policías federales se permita en base a los usos y costumbres?
  • ¿Está usted de acuerdo con la instalación de playas artificiales y pistas de hielo en la ciudad?
  • ¿Está usted de acuerdo con la violación de los derechos de propiedad al expropiar propiedades que pudieran o no estar relacionados de alguna forma con alguna actividad ilícita?
  • ¿Está usted de acuerdo en que dinero del erario público sea utilizado para apoyar la oh gloriosa presidencia legítima de nuestro sagrado líder, Andrés Manuel López Obrador?

La solución a la problemática de Pemex sólo puede surgir del intercambio de ideas entre aquellos que conocen la problemática y estén dispuestos a buscar una solución eficiente libre de cualquier carga ideológica. No va a surgir mágicamente de una mayoría de manos levantadas en el Zócalo o de un grupillo de intelectuales abajofirmantes.

Miradas lascivas

En el metro de la ciudad de México se han presentado casos de extorsión, en el que una mujer acusa a algún desprevenido (y desafortunado) sujeto de haberla manoseado o haberse exhibido enfrente de ella. Y el supuesto victimario (en realidad la victima) se encuentra ante el dilema de terminar en el ministerio público en donde le será imposible probar su inocencia (basta la palabra de la acusadora para implicarlo) o desembolsar unos cuantos miles de pesos, que serán distribuidos entre la acusadora y el policía del metro.

De esta forma, un hombre inocente se transforma en víctima de la extorsión, gracias a un sistema legal incompleto e ineficaz, y a una policía poco preparada.

A partir de este sábado 8 de marzo, el potencial para este tipo de delitos será más grande, ya que los brillantes políticos del reichskommisariat del Distrito Federal han decidido que las palabras y las miradas lascivas ahora constituirán un comportamiento ilegal.

Los problemas con este tipo de iniciativas legales son probablemente demasiados para ser listados uno por uno -el potencial para que ciudadanos inocentes sean extorsionados es sólo uno de ellos. Uno de los más grandes es el de la trivialización de la justicia en el Distrito Federal. Al clasificar como delitos conductas como el fumar o el lanzar miradas lascivas lo único que se logra es convertir a ciudadanos no violentos en delincuentes. Y para un policía o un ministerio público es más fácil poner en la mira a un ciudadano que tuvo el mal gusto de lanzar un piropo subido de tono, que a un narcomenudista armado o un defraudador con influencias.

Por otro lado está el problema que aqueja a todo el sistema legal en este país: la ambigüedad y la vaguedad. ¿Quién demonios define qué es y qué no es una palabra -ya no digamos una mirada- lasciva? No es un asunto sin importancia, por que la libertad y/o la propiedad de muchos ciudadanos podría depender de cómo un ministerio público interprete un concepto tan ambigüo como el de mirada lasciva.

Pero el problema más grande es esa tendencia del gobierno local a introducir legislaciones que atentan en contra de las libertades básicas, y hacerlo dándoles la apariencia de leyes progresistas y políticamente correctas. Estas leyes lo único que hacen es poner a los ciudadanos en una posición de riesgo a ser injustamente multados o incluso encarcelados, o por lo menos extorsionados, mientras que los delincuentes de verdad pueden, con toda la comodidad del mundo, afectar los derechos de los ciudadanos. Lo peor de todo es que poco a poco están transitando el camino entre castigar los delitos -acciones ilegales- a sancionar los comportamientos ilegales. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que comiencen a considerar que algunas ideas deben de ser catalogadas como ilegales?

No estoy defendiendo a aquellos que exhiben conductas como las que se planea castigar con esta nueva ley. El punto es que esta ley será completemente inútil para hacerlo, y sólo afectará a los ciudadanos.

La izquierda que ha gobernado a la Ciudad de México tiene un enfoque muy curioso sobre qué debe o qué no debe de ser castigado. Ofender a un policía, fumar un cigarro o mirar lascivamente a alguien son conductas ilegales.

Pero quemar vivas a dos personas enfrente de todo el país es perfectamente aceptable. Recordemos que fue Marcelo Totalitariamente Palacio Ebrard -principal impulsor de estas legislaciones- el responsable de esa criminal omisión.

Muchos temas pendientes

Una disculpa a los lectores. Es una pena que mis exámenes finales y un montón de eventos relevantes en cuanto a la temática de este blog tengan que suceder casi al mismo tiempo. Eso sin mencionar una necesaria y urgente actualización de mi otro blog.

Asi que vayámos rápido con los temas de los últimos dias. Trataré de ser lo más elocuente que me permitan unas pocas líneas.

El No gana en Venezuela
Aunque en principio es una buena noticia, no hay que olvidar que estamos hablando de un tirano de los de verdad. La noche del dos de diciembre Hugo Chávez hablaba con un tono de abuelito bonachón y aceptaba dulcemente la derrota… pero no había pasado una semana y las bonitas frases victoria de mierda y seguidores de pacotilla ya habían salido de su boca. Suena pesimista, pero no hay muchas razones para festejar. Aún le quedan muchos seguidores y petrodólares para intentar perpetuarse en el poder una o dos veces más.

Pan y circo (y hielo y patines)
Al parecer el dinero gastado en instalar las pistas de hielo en la Plaza de la Constitución no proviene de los contribuyentes, sino de empresarios. Claro, habría que preguntarse a cambio de qué. A fin de cuentas, financiadas con dinero público o no, hay algo que nunca debemos de olvidar: si una sociedad ve como algo natural que el gobierno se encargue de proveer el entretenimiento navideño, verá como algo natural que el gobierno se haga cargo de cualquier otra cosa. Y eso es aterrador.

(Trivia: 100 puntos para el que me diga en honor a qué constitución el Zócalo de la Ciudad de México se denomina Plaza de la Constitución)

Cristina Kirchner toma el poder en Argentina
Elegir a la esposa del presidente saliente como nueva presidenta. No es la primera vez que los argentinos cometen ese error. Muchos celebran que el nuevo presidente sea mujer sólo por el hecho de ser mujer, como si eso fuese inherentemente positivo. La han comparado con Michelle Bachelet. Un servidor piensa que se parece más a nuestra Martita.

Y definitivamente nada puede ilustrar mejor la palabra populismo que sacar a relucir de nuevo el tema de las Malvinas. ¿Qué pensarán los isleños -que por cierto son mayoritariamente de origen británico- sobre la reclamación de soberanía de la señora Kirchner? Quizás la señora debiera de molestarse en preguntarles.

Fumar es más saludable que el fascismo
La ley antitabaco no sólo es discriminatoria. Si bien el debate en cuanto a los espacios públicos es hasta cierto punto razonable, obligar a un propietario de un restaurante o bar a discriminar a sus propios clientes atenta contra los derechos de propiedad. Pero Marcelo Totalitariamente Palacio Ebrard está obligado a copiar todas las legislaciones de los paises progres, que por alguna razón cada vez son más represivas.

Y por último…
Hoy los diputados aprobaron por lo general la reforma electoral. Lo realmente trágico del asunto es que la mayoría de la gente ignora hasta que punto nuestros políticos han comenzado a atentar en contra de nuestras libertades. Y que los que no lo ignoramos no sabemos qué hacer al respecto.

Y mejor no toco el tema de la evaluación de la educación en México. Pocos temas son tan desesperanzadores como ese.