A todos los místicos, gurús y similares . . .

. . . traten de replicar esto:


¿Qué muestra la imagen? Es la sonda espacial Phoenix descendiendo sobre la superficie marciana, con su paracaidas abierto. La imagen fue tomada por la cámara HiRISE del Mars Reconnaissance Orbiter, otra sonda que lleva dieciocho meses orbitando la superficie de Marte.

En otras palabras, se trata de un objeto hecho por el hombre y que se encuentra orbitando otro planeta, tomando una fotografía de otro objeto fabricado por seres humanos que está a momentos de posarse sobre la superficie de ese planeta y comenzar a enviarnos información sobre él. Y todo esto a cientos de millones de kilómetros de aqui.

El dia que cualquiera místico, gurú, maestro espiritual, experto en ángeles, canalizador de espiritus antiguos, creacionista, miembro del club de fans de Jebús o cualquier proveedor de patrañas similar logre una hazaña como esta, prometo cerrar mi blog para siempre.

Eso es lo que tiene la ciencia: funciona.

De Marcianos borrosos e indios con Ipods

En el verano de 1976 la sonda espacial Viking 2 fotografió una curiosa formación rocosa en la región marciana de Cidonia: una roca de unos tres kilómetros de largo por uno y medio de ancho, y que en la fotografía original (de una resolución muy baja) pareciera representar un rostro humano. Un autor y creyente de teorías de conspiración de nombre Richard C. Hoagland popularizó la versión de que la formación geológica en cuestión era en realidad parte de los restos de una avanzada y antigua civilización marciana. Veamos la imagen en cuestión.

Y desde luego, ufólogos locales con ideas menos originales pero con muchas ganas de publicidad e ingresos no se han cansado de repetir la misma versión una y otra y otra vez. A estas alturas, después de más de treinta años de más exploración espacial y mejoras tecnológicas, hemos logrado obtener imagenes de mucha mejor calidad de la región de Cidonia. Esta, por ejemplo, fue tomada en el 2007 por el Mars Reconnaissance Orbiter.

Evidentemente hay una gran diferencia entre ambas imágenes. Sin embargo, si el lector aún puede ver un rostro en ella no está solo. Incluso un servidor puede percibir una vaga resemblanza con un rostro humano, y eso es perfectamente normal: millones de años de evolución han dejado a nuestros cerebros programados para reconocer rostros humanos, y esa programación ha sido demasiado efectiva, por que incluso los vemos en lugares inverosímiles -como rocas en otros planetas. Y esto obedece a razones evolutivas: en el ambiente en el que vivieron nuestros antepasados, para un ser humano jóven reconocer otros rostros podía ser una cuestión de supervivencia. Incluso existe una condición neurológica conocida como prosopagnosia que impide a quienes la padecen reconocer otros rostros.

Y este fenómeno guarda una estrecha relación con la pareidolia. Y ningún blog escéptico estaría completo sin una explicación de qué rayos es una pareidolia, asi que aqui va: cuando nuestros cerebros reciben información aleatoria (nubes en el cielo, manchas de humedad en una pared, una mala grabación de audio con estática e interferencia), están programados para buscar un patrón. Y si no lo encuentran lo van a inventar, usualmente con consecuencias hilarantes, como nubes que se parecen a algún animal, imágenes de la Virgen María en una pared del metro o en un sandwich de queso, o una vez misteriosa que nos habla del otro mundo. O un rostro en Marte.

Vaya, si queremos ver un rostro familiar desde el cielo, ni siquiera tenemos que ir a Marte. Este nativo americano mira hacia el oeste cerca de Medicine Hat, Alberta, Canadá. Y este es más cool que el de Cidonia, por que está escuchando su Ipod.


Y bueno, ¿a qué viene todo este rollo sobre este sobadísimo tema? Que esta imagen tomada por la sonda Spirit de la NASA lleva un par de dias rondando la internet.

No deja de ser una simple curiosidad. Pero, ¿saben cuál es el problema?

Que Jaime Maussán no va a dejar de cacarear sobre la dichosa imagen hasta el final de su vida natural.