Ricardo Monreal cree que somos estúpidos

Muchos ciudadanos estamos preocupados por la nueva ley del Instituto Federal Electoral. En mi post anterior mencioné un par de razones.

El verdadero problema radica en que los políticos no entienden muy bien eso de las razones. En su columna de los martes en Milenio, Ricardo Monreal ennumera varios artículos de una ley electoral, muy similares a la que nuestros legisladores están por aprobar. Y después arroja lo que en su mente pareciera ser un argumento irrefutable: nos dice que la ley en cuestión es la brasileña.

Ante la preocupación de los ciudadanos ante lo que representa la ley del IFE, particularmente en lo que concierne a la pérdida de libertades y la prohibición a los ciudadanos independientes para participar en política, ¿cuál es la respuesta de nuestros políticos? No nos responden con argumentos. No tratan de explicarnos por qué es una buena idea que sólo ellos puedan tomar decisiones y el resto de nosotros no. No nos dan razones por las cuales prohibir hablar mal de ellos está bien.

Su premisa es que en Brasil tienen una ley igual. Su conclusión es que la ley es buena. Eso no es un argumento lógico: es un salto de fé. Ricardo Monreal nos pide que aceptemos la ley y no nos da más que un infantil remedo de razonamiento.

Una cosa es que los políticos perciban el mundo en blanco y negro. Que sean incapaces de comprender conceptos complejos. Que sus mentes funcionen a base de falacias lógicas y dinero público. Pero es insultante cuando asumen que los ciudadanos compartimos su nivel intelectual.

Hoy la justificación es es que en Brasil también lo hacen. ¿Cuánto tiempo para que sus buenos ejemplos vengan de Cuba o Venezuela?