Por Favor, no se Beba el Blanqueador

La entrada que escribí hace algunos días acerca de la advertencia emitida en Estados Unidos a propósito del Suplemento Mineral Milagroso levantó bastante revuelo en los comentarios. Curiosamente, la gran mayoría de los comentarios defendiendo a este producto repiten más o menos los mismos argumentos:

  • Que las críticas y advertencias dirigidas al SMM son necesariamente producto de la ignorancia, y que para tener conocimiento de causa hay que leer el libro de Jim Humble (su inventor) o los testimonios de personas que se curaron en lo muchos sitios y foros de internet dedicados al tema.
  • Que es necesario consumir SMM para poder hablar acerca de su efectividad y su seguridad.
  • Y que la advertencia de la FDA no es razón para dudar de la seguridad y efectividad de este producto, ya que la FDA es sólo un peón en una malvada conspiración de las compañías farmacéuticas para suprimir las curas verdaderamente efectivas y económicas.

Típicas respuestas falaces que, a fin de cuentas, no comprueban por si mismas que beber esta substancia es seguro, ya no digamos que sirve para curar el cáncer o una de las muchas enfermedades que sus partidarios afirman puede curar.

En realidad leí la primera parte del libro de Humble, y no es mas que un conjunto de relatos, anécdotas, teorías de conspiración y una explicación muy fantasiosa que no hace más que desnudar el muy pobre entendimiento que tiene este sujeto acerca de la química y la biología más básicas.

Pero ese no es el punto: supongamos que deseamos saber si la astrología tiene alguna validez, ¿sería buena idea consultar un libro escrito por un astrólogo y conformarnos con sus explicaciones? No, de hecho sería una pésima idea. Sería mejor tomar nota de sus afirmaciones y evaluarlas objetivamente, basándonos en todo el conocimiento objetivo y confirmado sobre planetas, estrellas y seres humanos que la ciencia ha puesto a nuestra disposición durante siglos.

La misma lógica aplica no sólo con el SMM, sino con cualquier otro remedio curalotodo. Podemos -y debemos- tomar en consideración las afirmaciones y explicaciones de Humble. Lo que no debemos hacer es darlas por ciertas sin evaluarlas y conformarnos con ellas. Mucho menos cuando es un asunto que, en ciertas circunstancias, podría ser de vida o muerte.

La experiencia personal -especialmente la experiencia personal de otros- tampoco puede considerarse como evidencia. El cerebro humano, con todo y su alto grado de desarrollo, es un instrumento falible y lleno de defectos. Y uno de esos defectos es la enorme capacidad para engañarse interpretando la realidad en función de los deseos, prejuicios, expectativas y muchos otros factores. Es lo que llamamos sesgo cognitivo.

Vaya, tan malas son nuestras mentes para evaluar la realidad, que nos tomó siglos desarrollar un método para minimizar esas limitaciones y así poder dar con información útil. A ese método le llamamos ciencia.

Y esa es la principal razón por la que uno, diez o mil testimonios a favor de la efectividad y seguridad del SMM son irrelevantes. Cuando una persona afirma que padecía M enfermedad y después de tomar el remedio N mejoró, en realidad no nos está dando una respuesta, sólo nos está motivando a hacernos más preguntas:

  • ¿Cómo sabemos que en realidad estaba enferma? Suponiendo que es así, ¿cómo podemos saber que en realidad se curó?
  • La mayoría de las enfermedades tienen un ciclo natural. Un resfriado se cura sólo en unos cuantos días. Las enfermedades crónicas suelen pasar por etapas de aparente mejora. ¿Cómo sabemos que la mejora (o la aparente mejora) que estamos atribuyendo al remedio N no es en realidad parte de la evolución clínica normal de la enfermedad?
  • Quizás la persona, además de comenzar a tomar el remedio N, también hizo cambios a su dieta o a su estilo de vida, o incluso está tomando otro tratamiento. ¿Cómo podemos saber que su mejoría no se debió a alguno de esos otrs factores y no al remedio N?
  • También hay factores emocionales: quizás la persona que da el testimonio es un firme creyente en la efectividad del remedio N, ¿cómo podemos asegurarnos de que su testimonio es objetivo?
  • O si somos especialmente desconfiados, ¿cómo podemos saber que el autor del testimonio no es alguien que se dedica a vender el remedio N? ¿Cómo asegurarnos de que no es alguien que abre diez cuentas en un foro para dar testimonios positivos bajo diferentes identidades?

Y lo mismo aplica no sólo para los testimonios de otras personas -los mismos sesgos están presentes cuando uno es el que experimenta las cosas.

Otra variación del tema es la idea de probar las cosas uno mismo para saber si son buenas o malas. Podría parecer una buena idea, pero no lo es: el narcomenudista de la esquina podría estar usando el mismo argumento para venderle crack a sus hijos.

No quiero profundizar demasiado en lo de la malvada conspiración de las farmacéuticas, pero es otro de los argumentos (a falta de mejor palabra) que más se han mencionado alrededor de este tema.

Ni las compañías farmacéuticas ni las agencias regulatorias están libres de cuestionamientos, y no son pocos los errores (o actos de corrupción) que se les pueden atribuir. Pero esos errores son consecuencia casi siempre de la estupidez o la poca ética de un puñado de personas.

De eso a afirmar que las farmacéuticas y las agencias reguladoras sean parte de un malvado cabal que día y noche trabaja para ocultar La Verdad ™ hay demasiado trecho. Especialmente en esta época, en la que uno puede difundir información con una velocidad y una facilidad que dejarían estupefactos a nuestros bisabuelos.

Al momento de escribir esto, una búsqueda usando el término FDA warnings (advertencias de la FDA) en la sección de noticias de Google arroja como resultados referencias a acciones de la FDA en contra de la compañía de biotecnología suiza Actelion; de Gilead Sciences, una farmacéutica que fabrica antivirales; de una empacadora de mariscos del estado de Washington; de tres fabricantes de enjuage bucal -incluyendo Johnson & Johnson; y un fabricante de material de sutura. Y también hay una mención del medicamento Avandia, fabricado por GlaxoSmithKline, cuya venta ya fue restringida por la FDA.

Comparados con las grandes farmacéuticas, los fabricantes de remedios milagrosos la tienen bastante fácil: basta registrar sus productos como suplementos dietéticos, incluir una advertencia con letras pequeñitas indicando que no se trata de un medicamento y prácticamente pueden hacer cualquier tipo de afirmación respecto a sus poderes terapéuticos. Otro ejemplo: en una entrada anterior hablaba de la facilidad con la que los fabricantes de máquinas de diagnóstico fraudulentas pueden escapar al escrutinio de la FDA, simplemente registrándolas como dispositivos para biofeedback -y dejando que los usuarios que las compran hagan el trabajo sucio de hacer afirmaciones sobre sus poderes curativos.

Si el trabajo de la FDA es proteger los intereses de las grandes corporaciones y negar al público el acceso a remedios milagrosos y baratos, creo que está haciendo un terrible trabajo.

Pero asumamos, contra todo sentido común, que esa conspiración en verdad existe: ¿cómo pasamos de ese supuesto a concluir que beber SMM es seguro y puede curar el cáncer o la malaria? Los que esgrimen la teoría de conspiración no han aclarado este punto.

Pero la alerta emitida por la FDA de Estados Unidos no es la única señal de alarma acerca de tan curioso brebaje (y, para el caso, tampoco lo son las advertencias de agencias sanitarias del Reino Unido, Canadá y España).

Tampoco es  la gran cantidad de enfermedades que Humble asegura pueden ser tratadas con el SMM: desde diversos tipos de cáncer, SIDA, la enfermedad de Crohn, malaria, tuberculosis, esclerosis múltiple, hepatitis C, dengue y un largo etcétera. Incluso ha asegurado que se puede usar para tratar quemaduras en la piel y para aumentar el tamaño de los senos. Una de las señales de que estamos frente a un remedio fraudulento es cuando sus proponentes afirman que puede curar una gran cantidad de enfermedades, y eso se debe a que las enfermedades obedecen a mecanismos biológicos muy distintos: no se puede tratar de la misma forma un cáncer, una enfermedad infecciosa -viral o bacteriana- o una condición autoinmune.

Tampoco se trata de Jim Humble, su inventor, un personaje realmente obscuro que ha llegado al extremo de autoproclamarse obispo y fundar una iglesia con la finalidad -abiertamente declarada- de escapar de la regulación gubernamental.

Y tampoco son las justificaciones científicas de Humble y sus acólitos, que son fantasiosas y no se sostienen. Por ejemplo, Humble afirma que el SMM actúa contra el cáncer matando a los microbios que habitan dentro de las células cancerosas -ignorando completamente el hecho de que el cáncer es en realidad una mutación genética que hace a las células reproducirse sin control.

A final de cuentas el hecho es que Jim Humble y compañía se niegan a proporcionar cualquier tipo de evidencia fiable. Decir que el SMM ha curado a miles de personas de malaria o SIDA es una cosa, pero documentarlo es muy distinto. Humble es muy vocal acerca de su trabajo en África, en donde afirma ha curado a decenas de miles de personas. ¿En dónde están documentadas esas curaciones?

Y el lugar de estas evidencias usualmente es ocupado por ataques personales, testimonios personales imposibles de verificar y teorías de conspiración.

Humble afirma que el dióxido de cloro mata microbios patógenos, y de hecho tiene razón: por algo esta substancia es usada como desinfectante. El problema es que los mata indiscriminadamente junto con microbios benignos -como la flora intestinal- y células y tejidos sanos. Y Humble no explica cómo es que el poder de matar microbios tiene alguna relevancia cuando hablamos de enfermedades o desórdenes que actúan por otros mecanismos -genéticos, autoinmounes, etc.

El tema del SMM ha sido objeto de gran interés las últimas semanas a raíz del episodio que en internet se ha conocido como bleachgate: un adolescente galés de quince años, Rhys Morgan, después de ser diagnosticado con la enfermedad de Crohn, buscó ayuda en un grupo de apoyo en línea. En el foro de dicho grupo leyó que algunas personas recomendaban tomar SMM. Morgan investigó y regresó al foro para advertirle a los demás acerca del peligro que representa consumir esta substancia, y su advertencia fue recibida con hostilidad y, eventualmente, con una prohibición para participar en el foro.

Morgan relató lo ocurrido en su blog y pronto el episodio fue retomado por otros blogs, podcasts y, eventualmente algunos medios. Eventualmente las autoridades sanitarias del Reino Unido tomaron cartas en el asunto y emitieron la alerta, y actualmente se encuentran en proceso de detectar a personas que aún continúan comercializando el producto. Al momento de escribir esto hay una actualización: las autoridades británicas ya han solicitado a las autoridades europeas para que las mismas acciones sean realizadas a nivel continental.

Nada mal para una campaña iniciada por un adolescente de quince años.

En nuestras latitudes, sin que sea una sorpresa, el asunto ha pasado prácticamente desapercibido. Y en este caso esto es especialmente desafortunado, ya  que México debería de tener un interés especial en este tema: Jim Humble, de acuerdo a sus propias declaraciones, reside en nuestro país y opera desde él. Incluso ha organizado por lo menos una “brigada” de salud en Miguel Alemán, Sonora (cerca de Hermosillo), para tratar con SMM a la población afectada por un brote de rickettsia. Aparentemente también está ofreciendo cursos de capacitación sobre el uso del SMM.

Y todo sin la menor interferencia de las autoridades sanitarias estatales y federales.

El Suplemento Mineral Milagroso (y Potencialmente Mortal)

Esta mañana, durante mi sesión diaria de lectura de blogs, me llamó la atención esta entrada de Science Based Medicine escrita por David Kroll, en la que habla de un suplemento llamado Miracle Mineral Supplement, o Suplemento Mineral Milagroso. Hace unos días, la FDA (Agencia de Drogas y Alimentos, encargada de este tipo de regulación en Estados Unidos) emitió una alerta acerca del uso de este suplemento, indicando que su uso es potencialmente letal.

Desde luego, siendo el sujeto curioso que soy, pronto guglié la frase “suplemento mineral milagroso” para confirmar mi sospecha de que el suplemento también estaría siendo vendido por estas latitudes. Y confirmada quedó. Este suplemento se comercializa por medio de “distribuidores independientes” y otros canales informales, usando el mismo modelo que utilizan otros suplementos mágicos, jugos superopoderosos y demás menjurjes fraudulentos.

El simple hecho de que la palabra “milagroso” sea parte de su nombre ya debería de encender algunas alarmas. Pero si eso no es suficiente, las afirmaciones que hacen sus distribuidores acerca de sus poderes terapéuticos no dejan lugar a duda. Del sitio www.mmsmexico.com.mx:

MMS destruye por completo bacterias, virus, parásitos, hongos y células cancerosas.

Vamos a asumir por un momento que en efecto puede destruir bacterias, virus, parásitos hongos, y células cancerosas. Algo tan poderoso también podría destruir células y tejido sanos. El libro (disponible también en el sitio) escrito por Jim Humble, el inventor de este suplemento hace afirmaciones más extraordinarias:

Después de tomar la Milagrosa Solución Mineral, pacientes de SIDA usualmente están libres de enfermedad en algunas semanas, y otras enfermedades y condiciones simplemente desaparecen. Sí los pacientes en hospitales alrededor del mundo fuesen tratados con esta Milagrosa Solución Mineral, más del 50 % de ellos estarían de regreso en casa dentro de una semana.

Afirmaciones como esa deben tomarse muy en serio. Ofrecer una cura falsa para una enfermedad como el SIDA es un acto de hijoputez que da miedo y que puede causar un daño muy grande. Otros sitios dedicados a comercializar este suplemento hacen afirmaciones similares relativas a muchas otras enfermedades, incluyendo la influenza H1N1, la malaria y el cáncer (asi, en plural, como si sólo hubiese un tipo de cáncer).

¿Qué es en realidad este suplemento? No es otra cosa más que clorito de sodio (NaClO2) diluido en agua. El clorito de sodio es un compuesto químico utilizado como blanqueador en las industrias textil y papelera, y para la purificación de agua a escala industrial. Eso debería de dar una idea de lo que le puede hacer a las células y tejidos. La buena noticia es que la toxicidad está en función de la dosis. La mala noticia es que la dosis usualmente quedará a criterio de un entusiasta y completamente inexperto distribuidor independiente.

Pero ese no es el peligro más grande que representa el suplemento mineral milagroso.

Los promotores de este suplemento indican que, a fin de que se activen sus efectos terapéuticos, debe mezclarse con ácido cítrico. El problema es que agregar ácido cítrico al clorito de sodio genera una reacción química que da como resultado otro compuesto, dióxido de cloro. El dióxido de cloro es también un blanqueador de uso industrial, usado principalmente para blanquear pulpa de madera. De acuerdo a la advertencia emitida por la FDA, el consumo de ese compuesto en las dosis que recomiendan sus promotores, puede causar náusea, vómito, diarrea y síntomas de deshidratación. El consumo extendido puede causar metahemoglobinemia (acumulación anormal de la hemoglobina en la sangre) y daño renal. Y desde luego, la muerte.

Usando el sentido común: si una sustancia se utiliza para aclarar el color de la madera, ¿qué le puede hacer a nuestro organismo?

Me pondré en contacto con la Cofepris para investigar si hay alguna regulación respecto a esta sustancia en nuestro país.