Humor y carcajadas en Semana Santa

Jueves y Viernes santo son los dias más sombríos y aburridos del calendario. Dias completamente muertos. Cierran más negocios que en Navidad. Y lo peor, todo está permeado de ese aire sombrío y beatificante que convierte en aburrimiento puro cualquier cosa que uno pueda imaginar. No hay noticias, la mayoría de los blogs dejan de actualizarse, y uno no puede encender la televisión sin que en casi cada canal haya algún documental, película, o algún otro tipo de programa acerca de la Biblia o de Jebús. (Incluyendo esos tristes y repetitivos reportajes acerca de algún despistado que cree que hacerse daño golpeándose y cargando una cruz se va a acercar a la salvación).

Es por esta razón que lo que acabo de leer hará de esta una de las semanas santas más memorables. Una noticia que me hará reir sin parar de aqui al Domingo de Resurrección.

Siguiendo el camino que trazaron los newageros con ¿Y tú qué sabes? y El Secreto, los proponentes del creacionismo en Estados Unidos produjeron su propia película, titulada Expelled: No Intelligence Allowed (Expulsado: No se permite Inteligencia), en defensa de la teoría del Diseño Inteligente. El título de la película refleja la idea principal de la misma: que el Diseño Inteligente es una teoría completamente científica, y que por alguna obscura razón, la malvada ciencia oficial la ha atacado injustamente al intentar excluir sus enseñanzas de los salones de clases (nada que ver con que el DI no sea más que creacionismo disfrazado con la finalidad de que los fundamentalistas evangélicos logren que se enseñe en las clases de ciencia en lugar de la Teoría de la Evolución). En pocas palabras, una monumental falacia hecha película, en la que los evangélicos creacionistas son representados como las pobres víctimas, y los científicos evolucionistas como poderosos seres cerrados, intolerantes, partidarios de la censura y servidores de intereses malévolos.

Pues bien, hace unas horas, PZ Myers, biólogo evolucionista y autor de Pharyngula, uno de los principales blogs sobre ciencia, escribió una hilarante historia. Myers se encontraba en la fila para entrar a una función pre-estreno de Expelled (para la cual no necesitaba boleto, ya que las invitaciones estaban disponibles en el sitio de de los productores), junto con su esposa, su hija y un invitado suyo. Pues bien, un agente de seguridad del cine se le acercó, lo sacó de la fila, y le indicó que el productor del filme no le permitiría entrar a la proyección. Poco después le pidió que se retirara del lugar, so pena de ser arrestado, a lo que Myers no puso objeción.

Que un científico crítico a la pseudociencia del DI haya sido expulsado casi por la fuerza de la proyección de un filme titulado Expulsado (filme que supuestamente denuncia la intolerancia y la censura), es el tipo de ironía que le puede alegrar el dia a uno, pero no tanto como para hacerle reír durante la sombría semana santa. ¿Qué es tan gracioso entonces?

Pues bien -Myers continúa en su recuento- al pedirle al biólogo que se retirara, no se dieron cuenta de que su invitado -quien si pudo entrar a ver la peli sin ningún problema-, era nada más y nada menos que Richard Dawkins, probablemente el ateo más reconocido en el mundo y autor de trabajos sobre la Evolución como El Relojero Ciego y El Gen Egoísta. Y cuyo nombre es suficiente para aterrorizar a más de un chupacirios.

Asi es, por andar ocupados amenazando a un blogger, se les coló Richard Dawkins -probablemente el crítico a la religión más consistente y efectivo de los últimos años- enfrente de sus narices.

Los fundamentalistas de la pandilla de Expelled no deben de estar muy contentos. Un servidor, por otro lado, apenas puede teclear de la risa (y los más de 700 comentarios en la entrada en Pharyngula me dicen que no soy el único).

Estos beatos son comedia de la buena.

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Miradas lascivas

En el metro de la ciudad de México se han presentado casos de extorsión, en el que una mujer acusa a algún desprevenido (y desafortunado) sujeto de haberla manoseado o haberse exhibido enfrente de ella. Y el supuesto victimario (en realidad la victima) se encuentra ante el dilema de terminar en el ministerio público en donde le será imposible probar su inocencia (basta la palabra de la acusadora para implicarlo) o desembolsar unos cuantos miles de pesos, que serán distribuidos entre la acusadora y el policía del metro.

De esta forma, un hombre inocente se transforma en víctima de la extorsión, gracias a un sistema legal incompleto e ineficaz, y a una policía poco preparada.

A partir de este sábado 8 de marzo, el potencial para este tipo de delitos será más grande, ya que los brillantes políticos del reichskommisariat del Distrito Federal han decidido que las palabras y las miradas lascivas ahora constituirán un comportamiento ilegal.

Los problemas con este tipo de iniciativas legales son probablemente demasiados para ser listados uno por uno -el potencial para que ciudadanos inocentes sean extorsionados es sólo uno de ellos. Uno de los más grandes es el de la trivialización de la justicia en el Distrito Federal. Al clasificar como delitos conductas como el fumar o el lanzar miradas lascivas lo único que se logra es convertir a ciudadanos no violentos en delincuentes. Y para un policía o un ministerio público es más fácil poner en la mira a un ciudadano que tuvo el mal gusto de lanzar un piropo subido de tono, que a un narcomenudista armado o un defraudador con influencias.

Por otro lado está el problema que aqueja a todo el sistema legal en este país: la ambigüedad y la vaguedad. ¿Quién demonios define qué es y qué no es una palabra -ya no digamos una mirada- lasciva? No es un asunto sin importancia, por que la libertad y/o la propiedad de muchos ciudadanos podría depender de cómo un ministerio público interprete un concepto tan ambigüo como el de mirada lasciva.

Pero el problema más grande es esa tendencia del gobierno local a introducir legislaciones que atentan en contra de las libertades básicas, y hacerlo dándoles la apariencia de leyes progresistas y políticamente correctas. Estas leyes lo único que hacen es poner a los ciudadanos en una posición de riesgo a ser injustamente multados o incluso encarcelados, o por lo menos extorsionados, mientras que los delincuentes de verdad pueden, con toda la comodidad del mundo, afectar los derechos de los ciudadanos. Lo peor de todo es que poco a poco están transitando el camino entre castigar los delitos -acciones ilegales- a sancionar los comportamientos ilegales. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que comiencen a considerar que algunas ideas deben de ser catalogadas como ilegales?

No estoy defendiendo a aquellos que exhiben conductas como las que se planea castigar con esta nueva ley. El punto es que esta ley será completemente inútil para hacerlo, y sólo afectará a los ciudadanos.

La izquierda que ha gobernado a la Ciudad de México tiene un enfoque muy curioso sobre qué debe o qué no debe de ser castigado. Ofender a un policía, fumar un cigarro o mirar lascivamente a alguien son conductas ilegales.

Pero quemar vivas a dos personas enfrente de todo el país es perfectamente aceptable. Recordemos que fue Marcelo Totalitariamente Palacio Ebrard -principal impulsor de estas legislaciones- el responsable de esa criminal omisión.