Recibo correo

Me envía un mensaje por correo electrónico Gloria Godínez Leal, al parecer en referencia a esta entrada del año pasado:

Rolando,

Tambien el pensamiento critico puede ser constructivo cuando se fundamenta debidamente en fuentes serias de informacion, o bien, convertirse en periodismo serio cuando existe un tema de interes general y va uno a la fuente primigenia, pide una entrevista y publica los resultados de la misma, firmando con su propio nombre.

Lo invito amablemente a que me hablemos por espacio de una hora, y con mucho gusto le informare sobre las bases cientificas de la investigacion que me ha ocupado durante los ultimos veinte anos, como Directora de IMEB, y al mismo tiempo le pido que retire mi nombre y el del Instituto que represento de su pagina, ya que ha causado indignacion entre los que conocen a fondo mi trabajo.

Creo sinceramente que la creatividad y el talento de un joven brillante como Usted, lo pueden llevar al exito, por el camino de la reflexion y el analisis y no asi por el de la desinformacion o la informacion a medias que crea confusion.

Estare atenta a su llamado.

GLORIA GODINEZ LEAL

A lo que respondí lo siguiente:

Señora (¿Doctora?) Godínez Leal:

Discrepo de usted: una entrevista está sujeta a demasiados sesgos y ambigüedades, y depende en gran medida a la disposición del entrevistado para proporcionar la información y a la habilidad del entrevistador para obtenerla. Y le confieso, soy un terrible entrevistador.

Pero no se preocupe, que hay mejores formas para proporcionar información, especialmente cuando se trata de temas de naturaleza científica, como el que me parece estamos tratando. Menciona bases científicas e investigación, por lo tanto asumo que en los veinte años en que se ha dedicado a eso ha publicado algunos trabajos al respecto. Cualquier trabajo o estudio clínico que haya publicado será una mejor forma para para transmitirme esa información que una entrevista.

En cuanto a su señalamiento sobre mi uso de un pseudónimo, debo decirle que quizás tiene algo de razón, pues es una cuestión sobre la que me he debatido mucho últimamente. De cualquier forma, no serían necesarios más que un par de clicks en mi blog para dar con mi información personal. Confío en que una brillante investigadora como usted podrá dar con él en muy poco tiempo.

En cuanto a su petición para retirar su nombre de este humilde blog, debo señalarle que sólo lo haré en el caso de que la información publicada en relación a usted y al instituto que representa no sea factual. Creo que, por otro lado, merece una explicación de por que la he mencionado en el blog:

  • Tanto su nombre como el del Instituto de Medicina Energética y Biológica, S.C. aparecen listados como distribuidores/representantes en el sitio oficial del dispositivo PAPIMI, como se puede verificar aquí.
  • El oficio emitido por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios al que hago referencia, y del cual conservo una copia, otorga el registro sanitario al dispositivo en cuestión y claramente menciona al Instituto de Medicina Energética y Biológica, S.C. como distribuidor.

Si eso es una causa de indignación, sólo puedo responder de una forma: no puedo hacerme responsable por las reacciones a nivel emocional que otras personas tienen al leer mi blog.

Si uno busca su nombre o el de su instituto en internet, los primeros resultados no llevan a este humilde blog, sino al sitio que mencioné antes y que se dedica a la promoción del dispositivo conocido como PAP-IMI, ilegal en muchos países y el cual ha sido vinculado, incluso, con muertes de pacientes.

Si se me permite una nota personal, creo que esa sería una mejor razón para indignarse.

Termino asegurándole que no es mi intención crear confusión alrededor del tema, y por lo tanto le repito mi petición: proporcione información confiable y verificable que compruebe la eficacia y seguridad del dispositivo en cuestión. Si dispone de esa clase de información, no dude en ponerse en contacto de nuevo.

Por Favor, no se Beba el Blanqueador

La entrada que escribí hace algunos días acerca de la advertencia emitida en Estados Unidos a propósito del Suplemento Mineral Milagroso levantó bastante revuelo en los comentarios. Curiosamente, la gran mayoría de los comentarios defendiendo a este producto repiten más o menos los mismos argumentos:

  • Que las críticas y advertencias dirigidas al SMM son necesariamente producto de la ignorancia, y que para tener conocimiento de causa hay que leer el libro de Jim Humble (su inventor) o los testimonios de personas que se curaron en lo muchos sitios y foros de internet dedicados al tema.
  • Que es necesario consumir SMM para poder hablar acerca de su efectividad y su seguridad.
  • Y que la advertencia de la FDA no es razón para dudar de la seguridad y efectividad de este producto, ya que la FDA es sólo un peón en una malvada conspiración de las compañías farmacéuticas para suprimir las curas verdaderamente efectivas y económicas.

Típicas respuestas falaces que, a fin de cuentas, no comprueban por si mismas que beber esta substancia es seguro, ya no digamos que sirve para curar el cáncer o una de las muchas enfermedades que sus partidarios afirman puede curar.

En realidad leí la primera parte del libro de Humble, y no es mas que un conjunto de relatos, anécdotas, teorías de conspiración y una explicación muy fantasiosa que no hace más que desnudar el muy pobre entendimiento que tiene este sujeto acerca de la química y la biología más básicas.

Pero ese no es el punto: supongamos que deseamos saber si la astrología tiene alguna validez, ¿sería buena idea consultar un libro escrito por un astrólogo y conformarnos con sus explicaciones? No, de hecho sería una pésima idea. Sería mejor tomar nota de sus afirmaciones y evaluarlas objetivamente, basándonos en todo el conocimiento objetivo y confirmado sobre planetas, estrellas y seres humanos que la ciencia ha puesto a nuestra disposición durante siglos.

La misma lógica aplica no sólo con el SMM, sino con cualquier otro remedio curalotodo. Podemos -y debemos- tomar en consideración las afirmaciones y explicaciones de Humble. Lo que no debemos hacer es darlas por ciertas sin evaluarlas y conformarnos con ellas. Mucho menos cuando es un asunto que, en ciertas circunstancias, podría ser de vida o muerte.

La experiencia personal -especialmente la experiencia personal de otros- tampoco puede considerarse como evidencia. El cerebro humano, con todo y su alto grado de desarrollo, es un instrumento falible y lleno de defectos. Y uno de esos defectos es la enorme capacidad para engañarse interpretando la realidad en función de los deseos, prejuicios, expectativas y muchos otros factores. Es lo que llamamos sesgo cognitivo.

Vaya, tan malas son nuestras mentes para evaluar la realidad, que nos tomó siglos desarrollar un método para minimizar esas limitaciones y así poder dar con información útil. A ese método le llamamos ciencia.

Y esa es la principal razón por la que uno, diez o mil testimonios a favor de la efectividad y seguridad del SMM son irrelevantes. Cuando una persona afirma que padecía M enfermedad y después de tomar el remedio N mejoró, en realidad no nos está dando una respuesta, sólo nos está motivando a hacernos más preguntas:

  • ¿Cómo sabemos que en realidad estaba enferma? Suponiendo que es así, ¿cómo podemos saber que en realidad se curó?
  • La mayoría de las enfermedades tienen un ciclo natural. Un resfriado se cura sólo en unos cuantos días. Las enfermedades crónicas suelen pasar por etapas de aparente mejora. ¿Cómo sabemos que la mejora (o la aparente mejora) que estamos atribuyendo al remedio N no es en realidad parte de la evolución clínica normal de la enfermedad?
  • Quizás la persona, además de comenzar a tomar el remedio N, también hizo cambios a su dieta o a su estilo de vida, o incluso está tomando otro tratamiento. ¿Cómo podemos saber que su mejoría no se debió a alguno de esos otrs factores y no al remedio N?
  • También hay factores emocionales: quizás la persona que da el testimonio es un firme creyente en la efectividad del remedio N, ¿cómo podemos asegurarnos de que su testimonio es objetivo?
  • O si somos especialmente desconfiados, ¿cómo podemos saber que el autor del testimonio no es alguien que se dedica a vender el remedio N? ¿Cómo asegurarnos de que no es alguien que abre diez cuentas en un foro para dar testimonios positivos bajo diferentes identidades?

Y lo mismo aplica no sólo para los testimonios de otras personas -los mismos sesgos están presentes cuando uno es el que experimenta las cosas.

Otra variación del tema es la idea de probar las cosas uno mismo para saber si son buenas o malas. Podría parecer una buena idea, pero no lo es: el narcomenudista de la esquina podría estar usando el mismo argumento para venderle crack a sus hijos.

No quiero profundizar demasiado en lo de la malvada conspiración de las farmacéuticas, pero es otro de los argumentos (a falta de mejor palabra) que más se han mencionado alrededor de este tema.

Ni las compañías farmacéuticas ni las agencias regulatorias están libres de cuestionamientos, y no son pocos los errores (o actos de corrupción) que se les pueden atribuir. Pero esos errores son consecuencia casi siempre de la estupidez o la poca ética de un puñado de personas.

De eso a afirmar que las farmacéuticas y las agencias reguladoras sean parte de un malvado cabal que día y noche trabaja para ocultar La Verdad ™ hay demasiado trecho. Especialmente en esta época, en la que uno puede difundir información con una velocidad y una facilidad que dejarían estupefactos a nuestros bisabuelos.

Al momento de escribir esto, una búsqueda usando el término FDA warnings (advertencias de la FDA) en la sección de noticias de Google arroja como resultados referencias a acciones de la FDA en contra de la compañía de biotecnología suiza Actelion; de Gilead Sciences, una farmacéutica que fabrica antivirales; de una empacadora de mariscos del estado de Washington; de tres fabricantes de enjuage bucal -incluyendo Johnson & Johnson; y un fabricante de material de sutura. Y también hay una mención del medicamento Avandia, fabricado por GlaxoSmithKline, cuya venta ya fue restringida por la FDA.

Comparados con las grandes farmacéuticas, los fabricantes de remedios milagrosos la tienen bastante fácil: basta registrar sus productos como suplementos dietéticos, incluir una advertencia con letras pequeñitas indicando que no se trata de un medicamento y prácticamente pueden hacer cualquier tipo de afirmación respecto a sus poderes terapéuticos. Otro ejemplo: en una entrada anterior hablaba de la facilidad con la que los fabricantes de máquinas de diagnóstico fraudulentas pueden escapar al escrutinio de la FDA, simplemente registrándolas como dispositivos para biofeedback -y dejando que los usuarios que las compran hagan el trabajo sucio de hacer afirmaciones sobre sus poderes curativos.

Si el trabajo de la FDA es proteger los intereses de las grandes corporaciones y negar al público el acceso a remedios milagrosos y baratos, creo que está haciendo un terrible trabajo.

Pero asumamos, contra todo sentido común, que esa conspiración en verdad existe: ¿cómo pasamos de ese supuesto a concluir que beber SMM es seguro y puede curar el cáncer o la malaria? Los que esgrimen la teoría de conspiración no han aclarado este punto.

Pero la alerta emitida por la FDA de Estados Unidos no es la única señal de alarma acerca de tan curioso brebaje (y, para el caso, tampoco lo son las advertencias de agencias sanitarias del Reino Unido, Canadá y España).

Tampoco es  la gran cantidad de enfermedades que Humble asegura pueden ser tratadas con el SMM: desde diversos tipos de cáncer, SIDA, la enfermedad de Crohn, malaria, tuberculosis, esclerosis múltiple, hepatitis C, dengue y un largo etcétera. Incluso ha asegurado que se puede usar para tratar quemaduras en la piel y para aumentar el tamaño de los senos. Una de las señales de que estamos frente a un remedio fraudulento es cuando sus proponentes afirman que puede curar una gran cantidad de enfermedades, y eso se debe a que las enfermedades obedecen a mecanismos biológicos muy distintos: no se puede tratar de la misma forma un cáncer, una enfermedad infecciosa -viral o bacteriana- o una condición autoinmune.

Tampoco se trata de Jim Humble, su inventor, un personaje realmente obscuro que ha llegado al extremo de autoproclamarse obispo y fundar una iglesia con la finalidad -abiertamente declarada- de escapar de la regulación gubernamental.

Y tampoco son las justificaciones científicas de Humble y sus acólitos, que son fantasiosas y no se sostienen. Por ejemplo, Humble afirma que el SMM actúa contra el cáncer matando a los microbios que habitan dentro de las células cancerosas -ignorando completamente el hecho de que el cáncer es en realidad una mutación genética que hace a las células reproducirse sin control.

A final de cuentas el hecho es que Jim Humble y compañía se niegan a proporcionar cualquier tipo de evidencia fiable. Decir que el SMM ha curado a miles de personas de malaria o SIDA es una cosa, pero documentarlo es muy distinto. Humble es muy vocal acerca de su trabajo en África, en donde afirma ha curado a decenas de miles de personas. ¿En dónde están documentadas esas curaciones?

Y el lugar de estas evidencias usualmente es ocupado por ataques personales, testimonios personales imposibles de verificar y teorías de conspiración.

Humble afirma que el dióxido de cloro mata microbios patógenos, y de hecho tiene razón: por algo esta substancia es usada como desinfectante. El problema es que los mata indiscriminadamente junto con microbios benignos -como la flora intestinal- y células y tejidos sanos. Y Humble no explica cómo es que el poder de matar microbios tiene alguna relevancia cuando hablamos de enfermedades o desórdenes que actúan por otros mecanismos -genéticos, autoinmounes, etc.

El tema del SMM ha sido objeto de gran interés las últimas semanas a raíz del episodio que en internet se ha conocido como bleachgate: un adolescente galés de quince años, Rhys Morgan, después de ser diagnosticado con la enfermedad de Crohn, buscó ayuda en un grupo de apoyo en línea. En el foro de dicho grupo leyó que algunas personas recomendaban tomar SMM. Morgan investigó y regresó al foro para advertirle a los demás acerca del peligro que representa consumir esta substancia, y su advertencia fue recibida con hostilidad y, eventualmente, con una prohibición para participar en el foro.

Morgan relató lo ocurrido en su blog y pronto el episodio fue retomado por otros blogs, podcasts y, eventualmente algunos medios. Eventualmente las autoridades sanitarias del Reino Unido tomaron cartas en el asunto y emitieron la alerta, y actualmente se encuentran en proceso de detectar a personas que aún continúan comercializando el producto. Al momento de escribir esto hay una actualización: las autoridades británicas ya han solicitado a las autoridades europeas para que las mismas acciones sean realizadas a nivel continental.

Nada mal para una campaña iniciada por un adolescente de quince años.

En nuestras latitudes, sin que sea una sorpresa, el asunto ha pasado prácticamente desapercibido. Y en este caso esto es especialmente desafortunado, ya  que México debería de tener un interés especial en este tema: Jim Humble, de acuerdo a sus propias declaraciones, reside en nuestro país y opera desde él. Incluso ha organizado por lo menos una “brigada” de salud en Miguel Alemán, Sonora (cerca de Hermosillo), para tratar con SMM a la población afectada por un brote de rickettsia. Aparentemente también está ofreciendo cursos de capacitación sobre el uso del SMM.

Y todo sin la menor interferencia de las autoridades sanitarias estatales y federales.

El Suplemento Mineral Milagroso (y Potencialmente Mortal)

Esta mañana, durante mi sesión diaria de lectura de blogs, me llamó la atención esta entrada de Science Based Medicine escrita por David Kroll, en la que habla de un suplemento llamado Miracle Mineral Supplement, o Suplemento Mineral Milagroso. Hace unos días, la FDA (Agencia de Drogas y Alimentos, encargada de este tipo de regulación en Estados Unidos) emitió una alerta acerca del uso de este suplemento, indicando que su uso es potencialmente letal.

Desde luego, siendo el sujeto curioso que soy, pronto guglié la frase “suplemento mineral milagroso” para confirmar mi sospecha de que el suplemento también estaría siendo vendido por estas latitudes. Y confirmada quedó. Este suplemento se comercializa por medio de “distribuidores independientes” y otros canales informales, usando el mismo modelo que utilizan otros suplementos mágicos, jugos superopoderosos y demás menjurjes fraudulentos.

El simple hecho de que la palabra “milagroso” sea parte de su nombre ya debería de encender algunas alarmas. Pero si eso no es suficiente, las afirmaciones que hacen sus distribuidores acerca de sus poderes terapéuticos no dejan lugar a duda. Del sitio www.mmsmexico.com.mx:

MMS destruye por completo bacterias, virus, parásitos, hongos y células cancerosas.

Vamos a asumir por un momento que en efecto puede destruir bacterias, virus, parásitos hongos, y células cancerosas. Algo tan poderoso también podría destruir células y tejido sanos. El libro (disponible también en el sitio) escrito por Jim Humble, el inventor de este suplemento hace afirmaciones más extraordinarias:

Después de tomar la Milagrosa Solución Mineral, pacientes de SIDA usualmente están libres de enfermedad en algunas semanas, y otras enfermedades y condiciones simplemente desaparecen. Sí los pacientes en hospitales alrededor del mundo fuesen tratados con esta Milagrosa Solución Mineral, más del 50 % de ellos estarían de regreso en casa dentro de una semana.

Afirmaciones como esa deben tomarse muy en serio. Ofrecer una cura falsa para una enfermedad como el SIDA es un acto de hijoputez que da miedo y que puede causar un daño muy grande. Otros sitios dedicados a comercializar este suplemento hacen afirmaciones similares relativas a muchas otras enfermedades, incluyendo la influenza H1N1, la malaria y el cáncer (asi, en plural, como si sólo hubiese un tipo de cáncer).

¿Qué es en realidad este suplemento? No es otra cosa más que clorito de sodio (NaClO2) diluido en agua. El clorito de sodio es un compuesto químico utilizado como blanqueador en las industrias textil y papelera, y para la purificación de agua a escala industrial. Eso debería de dar una idea de lo que le puede hacer a las células y tejidos. La buena noticia es que la toxicidad está en función de la dosis. La mala noticia es que la dosis usualmente quedará a criterio de un entusiasta y completamente inexperto distribuidor independiente.

Pero ese no es el peligro más grande que representa el suplemento mineral milagroso.

Los promotores de este suplemento indican que, a fin de que se activen sus efectos terapéuticos, debe mezclarse con ácido cítrico. El problema es que agregar ácido cítrico al clorito de sodio genera una reacción química que da como resultado otro compuesto, dióxido de cloro. El dióxido de cloro es también un blanqueador de uso industrial, usado principalmente para blanquear pulpa de madera. De acuerdo a la advertencia emitida por la FDA, el consumo de ese compuesto en las dosis que recomiendan sus promotores, puede causar náusea, vómito, diarrea y síntomas de deshidratación. El consumo extendido puede causar metahemoglobinemia (acumulación anormal de la hemoglobina en la sangre) y daño renal. Y desde luego, la muerte.

Usando el sentido común: si una sustancia se utiliza para aclarar el color de la madera, ¿qué le puede hacer a nuestro organismo?

Me pondré en contacto con la Cofepris para investigar si hay alguna regulación respecto a esta sustancia en nuestro país.

Otro estudio que (tampoco) comprueba que la acupuntura funciona

Nature Neuroscience, revista especializada en neurociencias y publicada por la misma casa editorial que Nature, publicó en su versión en línea un estudio llevado a cabo por Maiken Nedergaard y su equipo, del Centro Médico de la Universidad de Rochester que ha sido presentado por sus autores como evidencia del mecanismo mediante el cual ‘funciona’ la acupuntura.

A decir verdad, el estudio tiene sus méritos: presenta algunas ideas interesantes e incluso podría abrir la puerta a aplicaciones útiles.

Y además, no tiene nada que ver con la acupuntura.

¿En qué consistió el estudio? A un grupo de ratones con las patas inflamadas se les insertaron agujas en un punto de acupuntura específico  -denominado Zusanli y localizado también en las patas-, y posteriormente fueron rotadas en intervalos de cinco minutos. Se observó, de acuerdo al estudio, un aumento en los niveles de adenosina, un compuesto natural que funciona, entre otras cosas, como un analgésico local.

Y a partir de ahí, los autores -dando por sentada la eficacia de la acupuntura- saltan a la conclusión  de que la adenosina media en sus efectos y que la interferencia en el metabolismo de la adenosina puede prolongar sus beneficios clínicos.

El hecho de que, ante una lesión, el organismo active mecanismos para regular el dolor es difícilmente una noticia. Sin embargo, el posible mecanismo a través del cual esto sucede es el gran mérito de este estudio, e incluso podría abrir la puerta al desarrollo de un nuevo tipo de analgésicos.

Y es precisamente eso lo que hace más decepcionante el afán de Nedergaard y su equipo por usar el estudio para darle una muy necesitada credibilidad a la práctica de la acupuntura, tarea en la que falla por varias razones:

  • Hay un sesgo muy evidente: el estudio y  el comunicado de prensa que lo acompaña están llenos de falaces apelaciones a la antiguedad y a la popularidad, llegando incluso a mencionar al Internal Revenue Service (la agencia encargada de recaudar impuestos en Estados Unidos y que, por razones obvias, no suele ser citada como una autoridad en temas de ciencia y medicina). Uno de los investigadores del equipo de Nedergaard, Jurgen Schnermann, está casado con Josephine Briggs, directora del Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria, agencia gubernamental que ha sido duramente criticada por el poco rigor con el que evalúan las modalidades de medicina alternativa.
  • El estudio presenta algunos problemas: uno de ellos es la escala. Como Orac escribe en Respectful Insolence, las distancia entre el punto en el que se clava la aguja y los nervios y otros tejidos de la pata son de milímetros en el caso de ratones, y de centímetros en el caso de seres humanos. El estudio no especifica los diámetros de las agujas utilizadas, lo cual complica más la cuestión. Será interesante saber hasta que punto las mismas observaciones pueden ser replicadas en humanos.
  • El estudio se limita a un sólo punto de acupuntura. La mayoría de los estudios serios que se han realizado en torno a esta práctica han demostrado, de forma consistente, que no tiene importancia el punto en el que se clava la aguja, dando al traste con el principio fundamental en el que se basa la práctica: la existencia de los míticos meridianos, canales por donde circula el no menos imaginario qi, o energía vital. El uso de algún punto adicional como control hubiese sin duda beneficiado al estudio.

Y es precisamente el uso de ese punto de acupuntura específico el que pone en evidencia el por qué el estudio de Nedergaard, pese a sus méritos, falla al tratar de explicar por qué funciona la acupuntura: ni siquiera es consistente con sus principios.

Como mencionamos anteriormente, el punto utilizado en el estudio de Nedergaard es el denominado Zusanli (足三里) o ST36, uno de los 365 puntos clásicos y que, de acuerdo a los textos en los que se basa la práctica de la acupuntura, está indicado para el tratamiento de síntomas como el dolor abdominal, vómito, diarrea, epilepsia y vértigo. No parece ser una casualidad que el estudio omita mencionar estas indicaciones.

Para que pudiera afirmarse que el estudio observó un efecto consistente con las afirmaciones de la acupuntura, dicho efecto tendría que haber sido aliviar cualquiera de los síntomas mencionados arriba, y no el limitado efecto analgésico local que en realidad se observó.

El estudio de Nedergaard, cuando sea replicado exitosamente por otros investigadores, comprobará la existencia de un mecanismo por medio del cual el organismo regula el dolor de forma local ante una lesión.

La acupuntura, por otro lado, se basa en la creencia de que puntos específicos en la piel regulan la energía vital, y por tanto, el funcionamiento de todos los órganos del cuerpo. Es evidente que ese supuesto nada tiene que ver con las conclusiones del estudio.

Ahora bien, obtengamos algo de perspectiva: ¿qué es lo que realmente afirman los promotores de la acupuntura?

Una búsqueda de Google usando la palabra ‘acupuntura’ nos arroja, como primer resultado, el link del Medical Digitus Deus – Centro Profesional de Acupuntura, en donde se afirma que la acupuntura es apropiada para el tratamiento de parálisis facial, fatiga crónica, gastritis, diabetes, artritis y sobrepeso, entre otras condiciones. Otro sitio afirma que puede usarse para tratar impotencia sexual, problemas de riñón y hemorroides.

Los promotores de la acupuntura han reaccionado a la publicación de este estudio como si en realidad fuese evidencia de algo, pero, ¿cómo explica el estudio de Nedergaard que la acupuntura funcione para controlar el sobrepeso? ¿De qué forma la adenosina liberada al clavar y hacer rotar una aguja puede ayudar a una persona con gastritis? ¿Cómo es que se pueden usar agujas para curar las hemorroides?

Pensándolo bien, hay cosas que quizás sea mejor no preguntar.

El problema del estudio de Nedergaard no son sus conclusiones, sino la forma en que son presentadas de una forma engañosa, con el propósito de darle a la acupuntura una credibilidad que no ha obtenido por mérito propio. Desafortunadamente, los medios no han abordado el tema de forma crítica (no que uno espere que lo hagan), y le han dado a los promotores de esta pseudociencia un arma más para promoverse como una práctica legítima.

Sobre el Balance Bioenergético (parte III de III)

“Legalmente, no se supone que debemos decirlo, pero puede fulminar cualquier enfermedad”

Esas son las palabras que Sygrid Myers le dirigió a un reportero que visitó su clínica de Tulsa, Oklahoma en 2005, después de la muerte de una de sus pacientes, una mujer de 59 años de nombre JoAnn Burgraff. En realidad una masajista, Myers había tratado a Burgraff durante un año con un máquina del tamaño de una caja de zapatos de la que salían electrodos que se sujetaban a su frente, muñecas y  tobillos, y que a su vez se conectaba a una computadora personal. El dispositivo era, supuestamente, capaz de detectar y curar una buena cantidad de enfermedades. Sin embargo, no detectó la leucemia que al final le costó la vida a la señora Burgraff.

El dipositivo en cuestión se trataba de un EPFX (Electro Physiological Feedback Xrroid, o Xrroid de Bio-retroalimentación electrofisiológica). Dependiendo de la versión, también se le conoce como QXCI (Quantum Xrroid Consciousness Interface), y sobre todo como SCIO (Scientific Consciousness Interface Operation). Recientemente, un dispositivo conocido como LIFE System ha aparecido en escena, fabricado y promovido por un antiguo socio del inventor de el aparato, un excéntrico sujeto de nombre William Nelson.

Pero, ¿quién es William Nelson? Si hacemos caso a su currículum (PDF) y a las muchas biografías que se pueden encontrar en internet, Nelson es la mente más brillante de nuestra época: portador de ocho doctorados en las más diversas áreas -desde la medicina hasta el derecho internacional, pasando por la ingeniería y la física cuántica-, inventor -en plena adolescencia- del dispositivo de navegación que permitió traer de regreso a la Tierra a los astronautas de la fallida misión Apolo 13. Pese a su talento para las Matemáticas y la Ingeniería, y por instrucción directa de Dios, se dedicó a reescribir la Biología Molecular, convirtiéndose en pionero en la aplicación de la mecánica cuántica en la medicina. También es una autoridad mundial en campos tan diversos como la homeopatía, la educación y la filosofía oriental. Además, bajo la identidad de su alter ego, Desiré Dubounet, es un exitoso productor de cine y cantante.

Un verdadero hombre del Renacimiento, pues. Según sus seguidores -y es que tiene una red de ellos que raya en lo sectario- ha sido nominado en numerosas ocasiones para el premio Nobel de Medicina.

Desde luego, mal haríamos en creernos las credenciales del señor Nelson sin indagar un poco, si acaso sólo como precaución en caso de que haya alguna pequeña exageración en ellas.

No es inusual leer o escuchar que curanderos, ufólogos y expertos en tal o cual superchería afirman trabajar o haber trabajado para la NASA, y hay una razón para ello: la NASA delega muchas de sus tareas a empresas privadas, y no faltan los empleados de estos contratistas que lo aprovechan para estirar un poco la verdad y decir que han trabajado para la NASA. Aclaración un tanto ociosa, pues aunque hubiesen participado directamente en el programa espacial, ello no le da validez a sus argumentos.

Los títulos y doctorados que afirma tener los podemos dividir en dos grupos: los que no existen y los que fueron otorgados por instituciones sin acreditación, como la desaparecida Lafayette University, identificada a finales de los ochentas por agencias federales de Estados Unidos como una organización fraudulenta que otorgaban títulos sin validez a cambio de dinero. Nelson también recibió títulos de la American Nutrimedical Association, una organización que operaba de la misma forma y de la cual además fue presidente. Otra cosa que habría que tomar en cuenta es que es imposible encontrar en la literatura médica un sólo trabajo de su autoría.

Y su talento artístico no lo discutimos. No por que sea algo subjetivo, sino por que hacerlo implicaría someter nuestros ojos y oidos a un terror indescriptible. Si el lector aún insiste en formarse una opinión, puede darse una vuelta por el canal de YouTube de su banda, que está hecho del mismo material con el que se hacen las pesadillas.

Lo que en realidad sabemos de William Nelson es que durante los ochentas, mientras trabajaba medio tiempo como profesor de Matemáticas en Colorado, inventó la primera versión de su máquina prodigiosa: el EPFX. Fundó una compañía, de nombre Eclosion, y solicitó ante la FDA (agencia que regula la fabricación y venta de medicamentos, alimentos y dispositivos médicos) la autorización para comercializar su invento. Dicha solicitud se hizo declarando que el EPFX se trataba de un dispositivo de biofeedback, lo que implicaba que su uso para cualquier otro fin -incluyendo el diagnóstico y cualquier tipo de terapia- sería ilegal.

Desde luego, esa pequeña restricción no fue un obstáculo para Nelson: en la práctica es difícil hacer cumplir ese tipo de regulaciones -no es coincidencia que otros fabricantes de dispositivos similares operen de la misma forma. Al poco tiempo Nelson ya operaba una red de distribuidores y terapeutas promoviendo el EPFX como un dispositivo capaz de diagnosticar y curar enfermedades. Y lo hizo de una forma tan poco discreta que en poco tiempo logró atraer la atención de los reguladores: en 1992 la FDA le solicitó abstenerse de hacer afirmaciones acerca de la capacidad terapéutica del EPFX. Nelson hizo caso omiso a la advertencia, por lo que terminó siendo acusado de fraude. Para el año siguiente ya había huido de Estados Unidos, en donde ahora está considerado como un fugitivo federal.

A partir de ese momento, desde el exilio en Hungría y sin interferencia de las autoridades, construyó un verdadero imperio alrededor de su invento. Tiene distribuidores en más de treinta países, que no sólo se dedican a la comercialización de los dispositivos, sino que también se encargan de la capacitación y certificación de sus compradores, redondeando los ingresos por la venta de máquinas.

A pesar de su calidad de fugitivo, Nelson pudo tomar ventaja (hasta hace poco tiempo) del poco alcance de la FDA: los dispositivos continuaban sido importados por distribuidores de Estados Unidos usando el viejo y comprobado truco de declararlos como equipos de biofeedback.

Como explicamos en la primera parte de esta entrada, el biofeedback es una práctica de relajación que utiliza dispositivos capaces de medir -entre otras variables- la resistencia eléctrica de la piel para determinar que tan excitado o alterado se encuentra uno. Es la misma tecnología que usan los detectores de mentiras: cuando uno está nervioso suda, y eso hace que fluctúe la resistencia eléctrica de la piel. Y en realidad eso es lo que único que pueden medir dispositivos como el EPFX.

Desde luego, una explicación tan sencilla no sirve para venderlo como una máquina que diagnostica y cura casi cualquier cosa. Para eso se necesitan explicaciones rebuscadas llenas de jerigonza pseudocientífica. De acuerdo a un documento que lleva el título de Manual de Conceptos Científicos(PDF), del cual Nelson aparece como autor:

SCIO, (DEL LATÍN SABER), ES UN SISTEMA COMPUTARIZADO QUE VA CONECTADO AL DISPOSITIVO TRANSDUCTOR DIGITAL Y ELECTRODOS DE GRAFITO, (5), AL CUERPO HUMANO PARA RECIBIR SEÑALES BIOELÉCTRICAS QUE SON GENERADAS POR EL MOVIMIENTO ATOMÍSTICO MOLECULAR DE LAS ESTRUCTURAS CELULARES Y/O RECIBE Y RESPONDE A LOS POTENCIALES ELECTROMAGNÉTICOS DE LOS ELEMENTOS QUÍMICOS, BIOLÓGICOS DE COMPUESTOS QUE SE UTILIZAN PARA HACER REACCIONAR ELÉCTRICAMENTE AL CUERPO HUMANO.TAMBIÉN DETECTA LAS ESFERAS EMOCIONALES EN SU INTERRELACIÓN CON EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Y PERIFÉRICO, SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO, ENDOCRINO POR MEDIO DE LOS NEUROTRANSMISORES. ESTE CONJUNTO DE SEÑALES BIOELECTROMAGNETICAS LOS DENOMINAMOS REACCIONES A ESTÍMULOS ELECTROFISIOLÓGICOS QUE SON DE NATURALEZA QUÍMICA, BIOQUÍMICA, NOSODES, ALERSODES, HOMEOPÁTICOS, PRODUCTOS FARMACÉUTICOS, QUÍMICOS TÓXICOS, QUÍMICOS NO TÓXICOS, TODOS LOS NUTRIENTES: VITAMINAS, MINERALES, ENZIMAS, BACTERIAS, PARÁSITOS, VIRUS ETC….. TODA LA AMA DEL MEDIO AMBIENTAL E INTERNO QUE EMITEN SEÑALES BIOFOTONICAS Y/O ELECTROMAGNÉTICAS, TODO ESTE MECANISMO QUE NACE Y SE MANIFIESTA POR LA MECÁNICA CUANTICA.

EL SISTEMA SCIO ES A SEMEJANZA DE LA CONEXIÓN BIOCIBERNETICA COMO EL DE LOS SISTEMAS DE NEUROLINGÜISTICOS.

EL SISTEMA SCIO ES EL RESULTADO DE UNA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN EL MUNDO DE LA MECÁNICA CUANTICA Y/O BIOLÓGICO – BIOFOTONICO, ESTA INVESTIGACIÓN HA SIDO PLASMADA POR EL DR. WILLIAM NELSON DURANTE 30 AÑOS.

La Mecánica Cuántica es la física de lo muy pequeño: átomos, electrones y demás partículas subatómicas. Y aunque ciertos fenómenos inusuales que ocurren a esa escala han sido (ab)usados para darle credibilidad a ciertas creencias (y ese es un tema que amerita una entrada aparte), hay otra forma más práctica en la que ha sido utilizada por charlatanes para justificarse: apelar a su atractivo como algo novedoso y complejo para legitimar sus tomaduras de pelo.

Cuando nuevos conceptos científicos o tecnológicos son introducidos, es inevitable que los vendedores de remedios milagrosos saquen ventaja de un público poco familiarizado con ellos. Al presentarse como expertos y utilizar un lenguaje rico en tecnicismos, ganan la credibilidad que no pueden obtener por el mérito de sus ideas. El siglo pasado, cuando la tecnología de la radiodifusión era algo nuevo, charlatanes como Albert Abrams construyeron (y vendieron) máquinas que prometian curar a distancia por medio de ondas de radio. En el siglo XIX sucedió lo mismo con el electromagnetismo. Y puedo apostarles una cena a que, en pocos años, palabras como ‘supercuerdas’ y ‘energía obscura’ entrarán al vocabulario de los charlatanes de la salud.

Pero la cuántica no es el único concepto del que se apropia el señor Nelson para ocultar la naturaleza irracional de su teoría. El documento citado está lleno de conceptos científicos y matemáticos utilizados completamente fuera de contexto: biofotónica, transformada de Fourier, fractales, holográfico, subespacio y un largo etcétera, mezclados con conceptos más vagos como conciencia, superconciencia y energía perversa. Y a esta mezcla le agrega conceptos de acupuntura y homeopatía, dando como resultado un inaccesible y a simple vista impresionante fundamento científico.

Pero basta observarlo con detenimiento para darse cuenta de que no es más que jerigonza sin sentido. Es revelador que un documento de ese tipo esté dirigido no a los pacientes, sino a los usuarios del EPFX, quienes suelen ser creer en las explicaciones de Nelson sin un gramo de escepticismo. Eso, o simplemente es un caso más del emperador contonéandose en sus ropajes invisibles.

Los que ofrecen servicios haciendo uso del EPFX/SCIO -que son los que a fin de cuentas tienen la tarea de atraer pacientes- tienen una manera más accesible de explicarlo. De acuerdo al sitio de Conciencia Holística, organización que ofrece ‘consultas’ por medio del SCIO. Las negritas son mías.

La Sanación con el manejo de la Energía Cuántica estimula y  armoniza tu sistema energético, sanando y curando casi todas las enfermedades físicas, mentales y emocionales. Por medio de la Sanación con el manejo de la Energía Quántica estimulando y armonizando los centros ganglionares correspondientes al sistema eléctrico conocido como Yin y Yan se logran el alivio, sanación y curación de casi todas las enfermedades.

* La Sanación Físicamente reestructura el Balance de todos los Sistemas. Sistema Circulatorio, Sistema Nervioso, Sistema Óseo, Sistema Muscular, Sistema Endocrino, Sistema Reproductor, Sistema Linfático, Sistema Respiratorio,Sistema Digestivo, Sistema Inmunológico.

* La Sanación, Emocionalmente da un equilibrio permitiendo el flujo y la transformación de las impresiones humana y así poder expresarnos en una atmosfera de Amor Incondicional.

* La Sanación, Mentalmente funciona como un despertar de sugerencias, ideas y motivaciones que ayudan a aclarar conceptos, juicios y creencias erradas.

* La Sanación, Espiritualmente fortalece al ser para que pueda tomar aquellas decisiones que lo coloquen, lo mantengan y le hagan avanzar por el camino de la luz.

Más accesible, si. Pero nunca dije que tuviese más sentido. Pero van más allá, y se esfuerzan para llegar a donde ningún charlatán ha llegado jamás:

Nuestro avanzado Sistema de Biofeedback, Bioresonancia y TENS, trabaja a través del sub-espacio localizando la energía de la persona en cuestión, y de esta forma es posible aplicarle nuestras terapias desde la comodidad de su casa o en donde quiera que usted se encuentre. Para las mentes no científicas esto puede sonar misterioso, poco creíble e inexplicable; sin embargo, gracias a la Física Cuántica y a SCIO (nuestro Sistema) es posible todo esto y con resultados palpables y satisfactorios.

[..]

Te atendemos en cualquier lugar del mundo.

Al nacer imprimimos en el mundo una huella energética única. Así como todas las personas, sin excepción, tenemos nuestro sello Bioquímico único que nos identifica, el cual conocemos por el nombre de ADN, también tenemos nuestro sello Biofísico único, el cual es la energía que conforma nuestro ser. Gracias a nuestro avanzado sistema de Biofeedback y Bioresonancia, SCIO puede localizar su campo energético sin importar la distancia o su ubicación física.

Leyeron bien. Terapias a distancia. Por medio del subespacio. Saquen sus propias conclusiones.

Desde luego, más abajo aclaran que no se trata de un diagnóstico. Y también tienen un aviso en el que aclaran que ellos no hacen diagnósticos médicos, que lo de ellos es el balance y la sanación. Aunque no aclaran cual es la diferencia.

Guiémonos por el simple sentido común: las enfermedades tienen causas y mecanismos de acción muy diversos, y por eso existen métodos igual de variados para diagnosticarlas, prevenirlas y curarlas. Un dispositivo capaz de detectar una cantidad tan grande y diversa de enfermedades tendría que sintetizar una cantidad igual de variada de métodos y tecnologías. El EPFX/SCIO/QXCI es una máquina incapaz de diagnosticar enfermedades. Tampoco puede curarlas -y mucho menos a distancia. La mente detrás de esta máquina no es un científico reconocido: es un mentiroso crónico con un ego descomunal y que opera desde Hungría por que en su país está considerado como un criminal.

Y por si eso fuera poco, su interfaz es espantosa.

Un criminal para el que últimamente no todo ha sido miel sobre hojuelas. A raíz de la investigación publicada por el Seattle Times a finales de 2007, la FDA finalmente tomó cartas en el asunto: en 2008 emitió una alerta de importación que en la práctica prohibe introducir equipos EPFX a Estados Unidos y que fue reiterada en Septiembre del año pasado. En Canadá, nueve días después de que la Canadian Broadcasting Corporation transmitiera un reportaje abordando el tema, la licencia para comercializar el dispositivo fue suspendida por Health Canada, la agencia regulatoria de ese país.

Y mientras autoridades como las de Canadá y Estados Unidos caminan -aunque con pasos tímidos- en la dirección correcta, en nuestro país los negocios siguen sin interrupción para Nelson y sus distribuidores. La IMUNE (International Medical University of Natural Education), organización ‘educativa’ a través de la cual Nelson ofrece cursos y certificaciones en torno al uso del EPFX, celebra con cierta frecuencia congresos en nuestro país, a los que suele acudir Nelson, acompañado de un peculiar elenco de naturópatas, acupunturistas, practicantes de medicina ortomolecular y similares, al que suelen unirse uno o dos ponentes extraídos del talento local.

Incidentalmente, en los congresos realizados en Cancún, en 2008, y en Acapulco el año pasado, uno de los ponentes fue nada más y nada menos que un viejo conocido de este blog: el doctor Cuauhtémoc Hernández Maya.

Creo que ahora entiendo el porqué de lo extenso y vehemente de sus comentarios.

Por lo general, las personas que ofrecen servicios de diagnóstico y terapia basados en dispositivo como el EPFX, el Pap-Imi o los sistemas de medición de meridianos no tienen preparación formal en el área médica. En otros casos se trata de médicos de verdad que por alguna razón deciden echar por la borda la ética profesional y sacar ventaja de lo aparentemente maravillosos que resultan estos aparatos.

Al final las credenciales de la persona que ofrece diagnosticar y curar con estas máquinas son algo secundario. El hecho es que estos dispositivos no sirven para diagnosticar enfermedades. Y mucho menos pueden curarlas. Y aunque por si mismos usualmente son inofensivos, en realidad representan un severo riesgo para los pacientes.

En el mejor de los casos, sus diagnósticos imaginarios le permitirán al terapeuta (a falta de mejor palabra) venderle al paciente curas igualmente imaginarias. El paciente, que paga con dinero no imaginario, sale perdiendo.

Pero estamos hablando de salud. Someterse a un ‘tratamiento’ basado en una de estas máquinas milagrosas implica invertir tiempo y dinero que pueden hacer mucha falta cuando se está lidiando con una enfermedad de verdad.

Las personas que afirman curar con estas máquinas suelen presentarse como sanadores que comprenden a sus pacientes. Hablan de balance, de naturaleza y de amor.

Pero en el fondo no hacen otra cosa que aprovecharse (a veces sin darse cuenta: algunos están muy bien adoctrinados),  de la preocupación -y muchas veces de la desesperación- de personas quizás poco informadas, pero a fin de cuentas inocentes.

“Un idiota del trigésimo tercer grado”

Hacia finales de 1905 Mark Twain había pasado por una serie de tragedias: había perdido a su hija Susy como consecuencia de una meningitis, y tenía poco que Olivia Langdon, su esposa, había sucumbido ante un padecimiento cardiaco. Y él mismo no se hallaba bien de salud -de hecho se hallaba en sus últimos años.

Por esa época recibió una carta, firmada por un tal J.H. Todd (uno de tantos charlatanes vendedores de curas y remedios que hacían su agosto por esas épocas), acompañada de un panfleto que hablaba maravillas de un remedio llamado Elíxir de la Vida, que afirmaba curar, entre otras muchos padecimientos, la meningitis y la difteria (enfermedad que décadas antes había matado a su primer hijo). La respuesta de Twain, dictada de inmediato a su secretaria, fue la siguiente:

Noviembre 20, 1905
J.H. Todd
1212 Webster St.
San Francisco, Cal.

Estimado Señor:

Su carta es, para mi, un acertijo sin solución. La caligrafía es buena y muestra un carácter considerable, e incluso hay rastros de inteligencia en lo que usted dice. Sin embargo, la carta y la publicidad que la acompaña afirman ser obra de la misma mano. La persona que escribió la publicidad es sin duda el individuo vivo más ignorante en el planeta; además es sin duda un idiota, un idiota del trigésimo tercer grado, un heredero de una ancestral procesión de idiotas que se remonta hasta el eslabón perdido. Es para mi un acertijo cómo la misma mano pudo escribir su carta y también su publicidad. Los acertijos me molestan, los acertijos me irritan, los acertijos me exasperan; y siempre, por un momento, motivan en mi un poco amable estado mental hacia la persona que me los ha impuesto. Dentro de algunos momentos mi resentimiento se habrá disipado, e incluso probablemente oraré por usted; pero mientras aún hay tiempo me apresuro a desear que tome por error una dosis de su propio veneno, y caiga rápidamente a la condenación a la que usted y los demás asesinos vendedores de curas se han ganado sin remordimiento y que tanto merecen.

¡Adieu, adieu, adieu!

Mark Twain.

Pueden ver la carta original aquí.

Sobre el Balance Bioenergético (parte II de III)

En Noviembre de 2007, Jay Inslee, congresista por un distrito del estado de Washington, Estados Unidos, solicitó a raíz de una serie de reportajes publicados por el Seattle Times, que se iniciara una investigación con el fin de detectar las redes de fabricación y distribución de dispositivos médicos fraudulentos. Su esfuerzo se enfocó, aunque no de manera exclusiva, al llamado PAP-IMI (Pap-Ion Magnetic Inductor, o Inductor Magnético de Iones), un aparato de 120 kilogramos que es tan inefectivo como los dispositivos de los que nos ocupamos en la entrada anterior, pero más peligroso.

El PAP-IMI está parcialmente nombrado en honor a su inventor, un profesor de Matemáticas griego de nombre Pannos Pappas. De acuerdo al reportaje del Seattle Times, Pappas utilizó el PAP-IMI para tratar el dolor de espalda de Charles “Chuck” Wallach, un ex vendedor de seguros de California. Debido al aparente éxito del tratamiento, Wallach y Papas se asociaron para comercializar las máquinas en Estados Unidos.

Su primer paso fue, en 1995, solicitar la aprobación de la FDA, que previsiblemente fue denegada debido por falta de información y evidencias. Esto no desanimó a Pappas y a Wallach, quienes hallaron una ingeniosa forma de burlar las regulaciones: importaron -bajo declaraciones aduanales falsas- los dispositivos desde Grecia. Porsteriormente contrataron a un IRB (un regulador privado a quien la FDA puede regular algunas funciones) de nombre BioMed para que iniciara un ensayo clínico, lo que les permitiría distribuir y utilizar los dispositivos. Desde luego, dado que se trataba (al menos en nombre) de un ensayo clínico, existían condiciones: no hacer uso de los dispositivos con fines comerciales y reportar cualquier lesión o fallecimiento. Wallach abrió en la ciudad de Los Angeles una clínica de nombre Bio-Energy Services, en donde daba tratamiento utilizando el PAP-IMI y desde donde promovía y vendía los dispositivos.

Durante los siguientes años Wallach recibió advertencias y quejas de personas que habían adquirido el PAP-IMI, e incluso de sus propios empleados, pues los dispositivos estaban notablemente mal ensamblados y Wallach no tenía el menor empacho en hacer afirmaciones exageradas acerca de sus capacidad terapéutica (por ejemplo, que podían curar el cáncer).

A pesar de ello, Wallach continuó vendiendo dispositivos y operando su clínica sin mayores sobresaltos hasta 2002, cuando BioMed, el regulador independiente cuyo trabajo era supervisar el ensayo clínico, finalmente descubrió que muchos aparatos habían sido vendidos a personas e instituciones que no formaban parte de este. Poco después salió a la luz que Lifeworks Wellness Center, una clínica de Florida que participaba en la prueba, había omitido reportar oportunamente la muerte de dos pacientes pocos días después de haber sido tratados con el PAP-IMI. Ante esta negligencia y otras acusaciones que he habían acumulado, BioMed canceló el estudio y ordenó que se detuviera el uso de los dispositivos.

Sin embargo, esto tampoco detuvo a Wallach.

Meses después, la FDA inspeccionó la clínica y, pese a constatar las múltiples faltas -incluyendo presenciar como un bebé con cáncer era tratado con el PAP-IMI-, decidió no cerrar ni suspender su operación, sino continuar la investigación en colaboración con las autoridades sanitarias del estado de California. Por su parte, Wallach recurrió a TABS, otro regulador privado con sede en Texas, para iniciar una nueva prueba clínica y poder continuar vendiendo y utilizando los dispositivo,s libre del escrutinio de las agencias reguladoras.

En Marzo de 2003 una mujer de 68 años de nombre María Silva falleció mientras recibía tratamiento con el PAP-IMI. Silva tenía un padecimiento cardiaco que la ponía en un severo riesgo al someterse al tratamiento. En respuesta a este fallecimiento, el fiscal del condado de Los Angeles finalmente inició un proceso penal en contra de Wallach, quien murió en 2004, escapando de cualquier consecuencia legal. En 2005, la FDA ordenó a Pappas detener las pruebas clínicas, haciendo ilegal el uso del PAP-IMI dentro de Estados Unidos, pero dejando atrás decenas de máquinas, algunas de las cuales siguen siendo utilizadas de forma clandestina.

Aunque los distribuidores estadounidenses recibieron un duro golpe por esas regulaciones, el doctor Pappas ha continuado sus negocios en el resto del mundo -incluyendo nuestro país. Pero antes de abordar ese tema, será buena idea tocar el muy importante tema de qué es el PAP-IMI, cómo se supone que funciona y por qué es una pérdida de tiempo y dinero ser tratado con este.

Pannos Pappas demostrando, por alguna razón, que el dispositivo de su invención puede sacar chispas.

El sitio de internet del PAP-IMI es tan esclarecedor como bien diseñado, pero incluye un link hacia el sitio en el que Pappas publica las investigaciones que fundamentan su invento, y en el que sin ningún pudor (ni sustento: su demostración matemática no tiene sentido), afirma que E = mc2 describe incorrectamente la equivalencia entre masa y energía, y afirma que la ecuación correcta es E = kmc2. Además, en un giro propio de historia de origen de algún superhéroe de la guerra fría, habla de reacciones nucleares a nivel biológico. Es un poco difícil criticar el fundamento científico del PAP-IMI en base al contenido de este sitio, pues es increíblemente confuso (y el que la persona que lo escribió no domine el idioma Inglés no ayuda en mucho).

Afortunadamente, quienes hacen negocio con el PAP-IMI en nuestro país tienen una idea marginalmente mejor de cómo diseñar un sitio de internet (y de cómo dar explicaciones más o menos legibles):

Este nuevo y sorprendente aparato médico, produce un “Micro-Relámpago/Rayo de inmenso poder. PAPIMI genera un micro-pulso de 200-300 nanosegundos (menos de una millonésima de segundo), que produce una onda magnética que penetra 40 cm. de profundidad, sin generación de calor, para el tratamiento de dolor intenso. Los pulsos de alta frecuencia son tan cortos que pasan a través de la membrana del citoplasma a través de los canales iónicos.  Los paquetes de pulsos rápidos actúan mediante un poderoso impacto en la estructura intracelular permitiendo cambiar su equilibrio bioquímico. Un campo magnético, como el inducido por el PAP IMI es capaz de penetrar casi todas las sustancias. A medida que cambia el campo en el breve lapso de duración de su pulso, expandiéndose y colapsándose   en menos de una diezmillonésima de segundo, origina una pequeña corriente que proporciona bioenergía a las células.  La eficacia terapéutica del electromagnetismo para tratar enfermedades  ha sido demostrada por una investigación realizada en la University of  Southern California  y publicada en la prestigiosa revista científica New Scientist Magazine.  El trabajo confirma que los paquetes de pulsos electromagnéticos de nanosegundo (millonésimas de segundo) pueden pasar a través de la membrana exterior de las células sin dañarlas y modificar su interior lo que, según los investigadores, permite tratar de forma efectiva enfermedades crónico degenerativas.

De acuerdo a esta explicación, el efecto del PAP-IMI es un supuesto cambio a nivel molecular en las células, por efecto de una rápida sucesión de pulsos electromagnéticos (descrito como un rayo de inmenso poder). Es evidente que esta nueva tecnología no es más que una versión reempacada y reetiquetada de la también inútil magnetoterapia. En realidad, los campos magnéticos no tienen ningún efecto en la composición molecular de las células y tejidos. Para lograr un efecto ionizante de ese tipo se tendría que echar mano de (valga la redundancia) la radiación ionizante, y sus efectos suelen ser más dañinos que curativos. Pero no hay que alarmarse, el campo electromagnético del PAP-IMI es, por lo general y en ese sentido, inofensivo.

Y llama la atención que el párrafo comienza afirmando que el PAP-IMI puede tratar el dolor intenso, y termina diciendo que puede tratar de forma efectiva enfermedades crónico-degenerativas.

Esto hubiese sido imposible con cualquier otro sistema o dispositivo, ya que la superficie conductiva de un tejido vivo de acuerdo con la Ley de Gauss, se constituye en un escudo como la “Jaula de Faraday” consecuentemente, la única forma posible de penetración profunda de una energía electromagnética en el tejido vivo es la utilización del principio patentado por el PAPIMI. El proceso nuclear producido por PAPIMI se verifica en forma atérmica, sin que ocurra descomposición de la materia, siendo éste el fenómeno de fusión nuclear más importante y al mismo tiempo más común en biología.

Supongo que con fusión nuclear se refieren a los núcleos celulares. Por que de lo contrario estarían hablando de reacciones nucleares a nivel celular. Y eso tendría implicaciones, digamos, explosivas, si no fuera por que es completamente irreal. Y aunque sus afirmaciones terapéuticas son cautelosas, algunas llaman la atención:

No ha tenido efectos secundarios adversos en más de 1´000,000 de tratamientos. Incluso en aquellas  personas que han usado este aparato todos los días por más de 10 años de exposición continúa.

Otra clínica anuncia tratamientos con el PAP-IMI afirmando que ayuda a mejorar el sistema inmunológico y sirve para tratar alergias, esclerosis múltiple, mal de Parkinson y desórdenes como la esquizofrenia y el síndrome de Alzheimer, que catalogan como psicológicos, demostrando su muy pobre conocimiento médico: la esquizofrenia es un desórden psiquiátrico, y el Alzheimer es neurológico.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre el PAP-IMI y otros dispositivos cuestionables (como los de medición de meridianos de los que hablamos en la entrada anterior)? Si ignoramos el siempre presente riesgo que representan estas prácticas al alejar a los pacientes de terapias y médicos de verdad, al menos los otros cacharros son inofensivos. El PAP-IMI, por el contrario, hace pasar una corriente eléctrica de mayor magnitud a través de una sonda que entra en contacto con el cuerpo del paciente, y eso representa un verdadero peligro, especialmente para personas con padecimientos cardiacos o prótesis o placas metálicas en el cuerpo: el campo magnético puede calentar el metal dentro del cuerpo y causar quemaduras.. La sonda en si misma tiende a sobrecalentarse, y si su revestimiento sufre algún tipo de daño, puede causar lesiones muy graves.

Abordemos ahora la dimensión local de esta problemática: de acuerdo al oficio número 402-07330021790071 emitido por la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios), que depende de la Secretaría de Salud, se otorgó al Instituto de Medicina Energética y Biológica, S.C., con sede en Tijuana, Baja California, el registro número 0767E2003SSA para operar el PAP-IMI. Este instituto es el distribuidor de los dispositivos en nuestro país, y al parecer está operado por una doctora de nombre Gloria Godínez Leal, N.D., H.M.D., C.A.

No sólo la Secretaría de Salud ha permitido el uso de este dispositivo. En el sitio de Pappas se anuncia una conferencia, (incidentalmente celebrándose durante los días en que se publica esta entrada) en la unidad de congresos del Centro Nacional Siglo XXI del IMSS, impartida por la doctora Esther del Río Serrano, y en la que aparte del PAP-IMI, se abordan temas tan sugerentes como cristales líquidos, resonancia de alta vibración y acelerador de partículas.

¿Acelerador de partículas? Así es: esta gente tiene una imaginación tan grande como su descaro. Pronostico que antes de que termine este año alguien va a comenzar a dar conferencias acerca de la teoría de supercuerdas y sus aplicaciones en la medicina alternativa.

El PAP-IMI no tiene más fundamento científico que las ideas irracionales del señor Pappas, además de que ha demostrado ser potencialmente peligroso -y en este caso el riesgo que representa va más allá del siempre presente efecto de alejar a los pacientes de terapias que si funcionan. Las personas que ofrecen servicios utilizando este tipo de dispositivos muchas veces hacen afirmaciones poco realistas y no fundamentadas en evidencia.

Sin embargo, nuestras autoridades sanitarias no sólo parecen ignorar el tema, sino que aparentemente han dado luz verde al auge de aparatos milagrosos sin molestarse en averiguar si en realidad son efectivos y seguros. No parece ser coicidencia el que muchas de las clínicas que ofrecen tratamientos utilizando este tipo de dispositivos y otras modalidades de tratamientos cuestionables, se encuentran en ciudades fronterizas o receptoras de turismo internacional: tienen un mercado muy grande en los pacientes que vienen a nuestro país desde otros países -principalmente de Estados Unidos-  a recibir tratamientos que han sido prohibidos en sus lugares de origen.